Corren buenos tiempos para Valencia Basket. Con un equipo verdaderamente competitivo con jugadores de nivel, una hambrienta leyenda en el banquillo y un pabellón que es la auténtica envidia de Europa. El Roig Arena lleva dos partidos con un ambientazo brutal y un sinfín de momentos cargados de simbolismo por una nueva etapa que se abre.
El club hizo un mercado excepcional con la llegada de jugadores diferenciales y a ello le ha sumado la explosión de otros como Sergio De Larrea, un cóctel explosivo que supuso el primer título de la temporada con la conquista de la Supercopa Endesa contra el Real Madrid.
Estreno arrollador
Después de la cosecha de este trofeo, era turno para que el Roig Arena disfrutase por vez primera de sus héroes. En primer lugar con una victoria en Euroliga sobre la Virtus Bolonia exhibiendo talento y mucho ritmo y unos días más tarde con el plato fuerte: estrenando el campeonato liguero ganando al FC Barcelona.
Valencia Basket, que ha arrancado intratable, se ha cargado en cuestión de menos de dos ‘semanas’ a los dos ‘clásicos’ gigantes del baloncesto español, una clara declaración de intenciones que mutiplicaron la fiesta en el Roig Arena. Con el triunfo frente al conjunto azulgrana llegó, además, el gran festejo de la Supercopa.
Comunión total entre jugadores y afición de Valencia Basket / Eduardo Ripoll
Puerto y Roig ofrecieron el trofeo
Josep Puerto, capitán y emblema del club por su nivel, su progreso y sus raíces valencianas brindó el trofeo de ganador al público valenciano, prendiendo la mecha de la locura y pasándola por una primera fila de aficionados que, además, la pudieron tocar.

Josep Puerto ofreciendo el trofeo a su gente / Eduardo Ripoll
El ‘capi’ no fue el único que participó de esos festejos en pista, ya que además de sus compañeros bajó Juan Roig, mecenas del club que se dio un nuevo baño de masas tras las ovaciones recibidas en el partido inaugural por la construcción de ese Roig Arena y levantó la copa, ofreciéndosela a la hinchada ‘taronja’.







