Los años previos a la pandemia supusieron una auténtica carrera de movimientos empresariales dentro de la industria cerámica de Castellón. La esmaltera Esmalglass fue adquirida por el fondo Lone Star. Keraben y Saloni pasaron a formar parte de la multinacional británica Victoria, en una dinámica que también alcanzó a firmas como Rocersa, Halcón o Equipe. La crisis energética supuso un freno a este tipo de negociaciones, aunque hubo nuevos cambios de manos. El caso más abultado es el de Esmalglass, que compró a su rival Ferro y constituyó el grupo Altadia, para pasar más tarde a manos de otro fondo, Carlyle.
Las operaciones corporativas se habían reducido en los últimos tiempos, pero en las semanas previas a la feria Cersaie se han cerrado nuevos acuerdos. Habrá que ver si son una excepción, o el comienzo de un nuevo proceso que supone una concentración empresarial y la creación de firmas de mayor tamaño.
Nueva alianza en los esmaltes
Este lunes empieza una nueva edición de la feria de Bolonia. Apenas unos días antes se dio a conocer una operación relevante en el campo de los esmaltes y colores para la cerámica, con la compra de Vernís. Smalticeram, que este año celebra su primer cuarto de siglo de presencia en Castellón, aumenta de esta manera su masa de trabajadores hasta las 245 personas, sumadas las dos firmas, que además mantendrán sus estructuras y marcas diferenciadas.
Sede de Smalticeram, en Onda. / Mediterráneo
El presidente de Smalticeram España, Giuseppe Ovi, afirmó que con este movimiento se pretende «mejorar el servicio al cliente, ampliar y complementar el portafolio de productos, e incorporar talento con amplia experiencia en el sector cerámico«. Por su parte, el director general, Fernando Tomás, añadió que la firma «refuerza nuestra propuesta de valor, incrementando capacidades técnicas, humanas y productivas que nos acercan aún más a nuestros clientes».
Auge de las compañías de pequeño formato
La suma alcanzará una facturación conjunta prevista de 80 millones de euros al cierre de este 2025, y supone una nueva etapa dentro de la estrategia de la compañía de origen italiano, que nació como un punto de distribución de los productos hechos en Italia, y que un cuarto de siglo después se ha convertido en una parte fundamental de la multinacional.
Esta unión no será la única novedad que se vea en la feria italiana. También se hará la puesta de largo de dos adquisiciones con un denominador común: el creciente interés por las piezas de pequeño formato. Mientras se mantiene la apuesta por los recubrimientos de grandes dimensiones, objeto de inversiones en los últimos años, en los últimos meses se han dado dos movimientos en sentido totalmente inverso. El grupo Argenta se hizo con la mayoría de participaciones de Mercury, una firma especializada en el tamaño pequeño, con más de 30 años de recorrido y muy apreciada por arquitectos e interioristas.
Nuevas marcas para Pamesa
De esta manera, Argenta incorpora una nueva gama de productos a ofrecer en eventos como Cersaie. Un argumento parecido fue el aportado por el presidente del Grupo Pamesa, Fernando Roig, que en la presentación de los resultados anuales anunció la compra de Natucer, compañía con casi 40 años de trayectoria. De esta manera, se convierte en la octava marca de Pamesa, con el bagaje de un equipo fundado por uno de los nombres destacados del sector cerámico castellonense, Manuel Rubert, que se jubila tras este traspaso. Roig incidió en el prestigio del pequeño formato y la cerámica extrusionada en mercados como Estados Unidos, por lo que decidió aprovechar la oportunidad.

Estand de Mercury, en una feria. / Mediterráneo
Fue también en las vísperas de Cersaie, pero de hace dos años, cuando la multinacional mexicana Lamosa, el segundo fabricante mundial, anunció la adquisición de la considerada como una de las fábricas más rentables de la cerámica de Castellón. Baldocer cambió de manos por 425 millones de euros, de los que 354 se aportaron en un primer momento.

Expositor de Natucer en una anterior edición de Cevisama. / MANOLO NEBOT ROCHERA
Operación Baldocer cerrada y récord de beneficios
El último reporte trimestral de Lamosa, correspondiente al segundo trimestre, reveló que el antiguo dueño de Baldocer, Felipe Peraire, ya ha percibido los 71 millones restantes. De esta manera, se hizo con las marcas Baldocer y Azulejos Benadresa. Lamosa ya había comprado anteriormente la factoría de Roca en la Vall d’Uixó.
El último estudio sobre el sector cerámico elaborado por Deloitte revela que en 2024 se dio un récord de beneficios, con 924 millones de euros, un 39% más que en 2023. Unos números que invitarían a pensar en una reactivación de las operaciones de compraventa. Con todo, habrá que estar alerta de los aranceles y la evolución de los rivales asiáticos para ver si las compras de azulejeras van a más.
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