El tribunal de Cagliari (Cerdeña) ha celebrado este jueves la primera vista oral del nuevo procedimiento penal contra el italiano Francesco Arcuri, exmarido de Juana Rivas, por presunto maltrato físico y psicológico a sus dos hijos. La primera audiencia, en la que estuvo presente el acusado pero no Rivas, se ha iniciado pasadas las nueve de la mañana y se ha cerrado al mediodía, con la decisión de que la siguiente audiencia será el 23 de octubre. No se ha establecido aún el calendario futuro de las vistas, una decisión que se ha postergado por decisión del juez.
«Después de escuchar al abogado defensor, el juez ha explicado que se tomará un tiempo para decidir si es necesario que se nombre ‘un curador’ para el hijo menor (que vive con el padre)», ha explicado a EL PERIÓDICO una de las abogadas del equipo italiano de Rivas, Virginia Dascanio, en referencia a la figura externa que suele intervenir en actos concretos donde el menor no tiene la capacidad de actuar por sí mismo. El juez ha accedido así a estudiar una petición de la defensa de Arcuri, la cual considera que va contra la independencia del menor que este esté representado por el mismo equipo de abogados de su madre. «Esta decisión (del juez) podría llegar incluso antes del 23 de octubre», ha añadido Dascanio, al explicar que en los próximos días su equipo podrá ver también nueva documentación aportada por la defensa.
Caso complejo
El nuevo procedimiento, de carácter penal y a cuya documentación ha podido acceder este diario, se ha abierto por una solicitud de imputación presentada en enero por el fiscal de Cagliari, que fue aceptada en junio por el juez italiano en la audiencia preliminar. También es el enésimo capítulo de la larguísima batalla judicial de la expareja, que se remonta a 2017, cuando Rivas estuvo un mes en paradero desconocido con sus hijos para no entregarlos al padre, quien hoy tiene la custodia del menor de 11 años, mientras que el mayor ya ha cumplido la mayoría de edad.
Tanto es así que, incluso en este último caso, la defensa de Arcuri ha intentado que el procedimiento no se abriera. De hecho, con el argumento de que las pruebas presentadas por la acusación serían «de origen unilateral» y habría «falta de fiabilidad» en los testimonios de los menores, el abogado Enrico Marcello, defensor de Arcuri, pidió en julio pasado –sin éxito– el sobreseimiento de la causa.
Para ello, Marcello incluso citó la declaración de uno de los dos menores, quien llegó a afirmar que su padre lo espiaba. «Me ha puesto una aplicación en el teléfono que me regaló que le habría indicado que estaría durante las vacaciones de Navidad en Granada«, habría dicho el menor, según escribió la defensa en el auto. Una declaración, como las otras presentadas, que no solo no sería fiable sino que, en opinión de los defensores de Arcuri, es parte de un conjunto de pruebas que son «informes viejos» «que Rivas no presentó durante el juicio civil» o «informes realizados por psicólogos y asistentes sociales españoles no competentes en la materia». Según el abogado, reflejan «el desprecio que la señora Rivas le tiene a la justicia italiana y a los órganos italianos que han sido involucrados» en el caso.
Por el contrario, según los fiscales Sergio de Nicola y Liliana Ledda, que han pedido la imputación de Arcuri, la conducta del acusado habría sido particularmente violenta. De hecho, de acuerdo con su petición de imputación, presentada en enero, ambos menores habrían sufrido «violencias físicas, vejaciones, injurias y amenazas, generando de este modo en los mismos graves estados de ansiedad y temor por su propia integridad».
Largo procedimiento
Arcuri, siempre según esos documentos, incluso «los golpeaba en la cabeza, con bofetadas y golpes en varias otras partes del cuerpo, empujándolos contra la pared o arrojándolos con fuerza al suelo, colocándoles las manos alrededor del cuello hasta dificultarles la respiración u otras conductas similares». Según esos informes, el padre también los llamaba «gusanos asquerosos como la madre, que no valían nada, llamándolos hijos de puta» y otros insultos, en ocasiones «escupiéndoles en la cara».
El nuevo procedimiento penal contra Arcuri, que podría durar un año o más, se suma a otra causa, de carácter civil, aún abierta en Italia, que es un recurso de Rivas contra la decisión de asignar la custodia del hijo menor al padre.
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