El suyo no fue, ni mucho menos, el único patinazo en la vía pública en Avilés con resultado de caída, pero sí tendrá indemnización a cuenta de la resbaladiza superficie de un puente en el barrio de La Grandiella que, además, se hallaba sin apenas iluminación. Son 4.563 euros los que tendrá que pagar el Ayuntamiento de Avilés a un vecino de este barrio por los daños y perjuicios que causó el accidente sufrido cuando paseaba a su perro.
Sucedió en noviembre de 2022 cuando el vecino accidentado, al que ha representado judicialmente el abogado Luis Ignacio Antolín Mier, caminaba por la urbanización de La Grandiella, sobre las dos y media de la madrugada, dando un paseo con su perro, cuando al acceder a una pasarela que cruza desde el parque hasta el estacionamiento, el hombre resbaló y cayó debido a que el suelo de madera de dicho puente estaba «mojado y muy resbaladizo». Al caer, apoyó todo su peso sobre la mano derecha, sufriendo un traumatismo en la muñeca y el hombro, que requirieron de sesiones de fisioterapia y tratamiento antiinflamatorio. Esta circunstancia obligó al hombre a estar de baja laboral 52 días.
Sin señalización
En el lugar del siniestro se personó la Policía Local de Avilés, que constató que el puente de madera, mojado, resultaba «muy peligroso» de transitar. Y todo, pese a que el hombre llevaba calzado antideslizante y de seguridad y que en la zona no existía señala alguna de advertencia de peligro.
Según la defensa del accidentado, el siniestro se produjo a causa del anormal funcionamiento de la Administración y tal y como recoge el atestado de la Policía Local, debido a las malas condiciones de mantenimiento, «con un suelo resbaladizo y peligroso para los viandantes (…), con una mala visibilidad debido a las condiciones del alumbrado público, al encontrarse fundidas las luminarias». Por estos motivos, el accidentado reclamó por el perjuicio de dicha caída un monto de 4.563,20 euros.
Pintura antideslizante
El informe de la Policía Local certificaba que en el lugar del siniestro resulta peligroso caminar cuando se hallaba mojado, y aunque el demandante llevaba calzado antideslizante, el piso donde se produjo la caída presenta un carácter peculiar que «podría haberse evitado mediante la aplicación de una pintura o recubrimiento antideslizante.
En las alegaciones del Ayuntamiento al demandante se hizo constar que los hechos sucedieron de madrugada y en un mes –noviembre– «que genera humedad», si bien nada más se explicó acerca de la falta de alumbrado. Fallaban, en aquella ocasión, dos de las luminarias disponibles. El magistrado considera probado la ausencia de un cierto mantenimiento y estima el derecho del demandante a ser indemnizado con 4.563,20 euros que deberán abonar solidariamente el Ayuntamiento y la aseguradora Mapfre.
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