Haralabos Voulgaris no es el típico dirigente al que está acostumbrado el fútbol español y la afición albinegra ya lo sabe. Es un presidente que toma y explica con claridad sus decisiones. También esta semana, marcada en el CD Castellón por la destitución temprana de Johan Plat. El entrenador neerlandés ha sido despedido tras sumar apenas dos puntos en las primeras cinco jornadas.
En entrevista con Mediterráneo, Voulgaris indica cuándo perdió la confianza en el técnico y argumenta los motivos del despido del entrenador, que van más allá de los simples resultados.
Además, en una segunda entrega de la entrevista, que se publicará en este medio en las próximas horas, el presidente del CD Castellón valora el salto como interino de Pablo Hernández al primer equipo y las variables que maneja para el puesto de entrenador para el resto de temporada.
-¿Cuáles fueron los motivos de la destitución de Johan Plat?
-No se trataba solo de resultados. Los números eran buenos: estamos en el top 5 en goles esperados (XG), los primeros en posesión y llegadas al área, en el top 4 en pressing… El problema era la identidad, la responsabilidad y la rendición de cuentas (Bob emplea el término ‘accountability’).
Tengo un marco, un esquema de lo que quiero que sea nuestra identidad, pero no estaba claro si el grupo había establecido el suyo propio y se había adherido a él. Sin eso, los futbolistas no cumplieron con nuestros estándares de forma consistente.
Johan es una gran persona y un entrenador al que respeto, pero sentí que era necesario un cambio para garantizar una identidad clara y un nivel de responsabilidad para defenderla en todo el club. Esto es aplicable a todos los miembros de la parcela deportiva del club.
Johan Plat y Haralabos Voulgaris, en la zona del palco, antes del encuentro dominical con el Ceuta. / GABRIEL UTIEL
-Si los datos eran buenos, ¿por qué cambiar?
-Las cifras significan poco si no se cumplen los patrones (standards), es necesario tener ambas cosas. Hubo detalles que comentamos en la pretemporada, aspectos de nuestro juego que debían corregirse, y no vi que se abordaran.
Sí, tenemos muchos jugadores nuevos, y entiendo que eso lleva tiempo. Pero cuando los jugadores hacen cosas que van en contra de cómo queremos jugar y no se corrigen, es una señal de alerta. Me preocupaba que, si dejábamos que esos problemas se prolongaran, estaríamos en una situación mucho más difícil más adelante.
-¿Son los jugadores el problema?
-No se trata de culpar a las personas, sino de asegurar que la cultura (del club) exija responsabilidad, desde arriba hasta abajo. Para mí, esta también es una buena oportunidad de reflexión para todos en el club, incluidos los jugadores: ¿estoy haciendo todo lo posible para ayudar al equipo a tener éxito? Y si no, ¿por qué no? Esa es la mentalidad que necesitamos en toda la organización.

Los jugadores del Castellón, tras el empate con el Ceuta. / GABRIEL UTIEL BLANCO
-¿La decisión estaba tomada antes del partido contra el Ceuta?
-Ya habíamos empezado a prepararnos por si necesitábamos hacer un cambio; siempre hay que estar preparado. Después del partido contra el Córdoba, lo vi cristalizado. Tuvimos una gran primera parte y luego una serie de cambios tácticos en la segunda que no se ajustaban al plan de juego de la semana.
Los entrenadores tienen la libertad de ajustar las cosas como consideren oportuno, pero esos cambios parecían aleatorios y caóticos, y las explicaciones posteriores al partido parecían más a esperar que algo funcionara que a una justificación clara y razonada. Eso fue una señal de alerta para mí y lo mismo ocurrió en la segunda parte del partido contra el Ceuta.
-¿Es entonces cuando tomó la decisión?
-Ya tenía bastante claro antes del partido contra el Ceuta que tendríamos que hacer un cambio, y la segunda parte de ese partido lo confirmó.
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