El ganadero riosellano José Antonio Otero Toraño, «Toño», asesinado a golpes el pasado viernes en su casa de Cueves no murió en el acto, según ha revelado su cuñada, Magdalena Berjón, «Mada», a la puerta del domicilio en el que se cometió el crimen. «Toñín solo me decía: ‘Mada, dame las manos, no me sueltes, levántame’». Pero no podía hacerlo porque los servicios sanitarios ya le habían indicado por teléfono que no lo movieran.
Mada Berjón, que reside en Gijón, ha asegurado que solo su hermana María del Mar, tras la agresión, vio como escapaban los atacantes: «Yo no vi a nadie» (se refiere a los agresores). Ha apuntado que los dos desconocidos encapuchados que mataron a golpes el pasado viernes al ganadero agredieron también a su viuda antes de huir. Hay un parte de lesiones, incorporado a la investigación, que protagoniza la Guardia Civil. Según ha señalado la hermana de la viuda, los agresores no se llevaron dinero, pese a que parece que su intención era robar: «El dinero sigue estando ahí. No se llevaron nada de la casa».
«Cuando bajé no había nadie»
Sobre el hecho de que no haya rastro de los agresores en las cámaras de vigilancia del entorno del domicilio en el que se cometió el crimen, Mada Berjón ha subrayado que las más cercanas a la casa «enfocan para atrás», no hacia la zona por donde aseguran que huyeron los asesinos.
Mada Berjón, este lunes, en Cueves. / Ramón Díaz
El crimen ocurrió algo después de las once y media de la mañana del viernes. «Yo estaba en la habitación de atrás y oí la puerta, pero cuando bajé no había nadie. Salí pidiendo auxilio, llamando al 112», ha señalado Mada Berjón, quien ha indicado que fue la propia viuda quien dio los primeros auxilios al ganadero. Ha añadido que escucho su demanda de ayuda una celadora del hospital, que están intentando localizar, quien «llamó directamente al hospital para que nos fueran diciendo cómo ponerlo, porque lo que quería era levantarse».
Conflictos con vecinos y familiares «de sangre»
Mada Berjón ha asegurado que el fallecido tenía serios problemas con su «familia de sangre» a causa de una casa, así como con algunos vecinos por cuestiones relacionadas con fincas. Ha hablado, en concreto de «una amenaza» de un vecino, del que evitó dar su nombre. «Yo no sospecho ni acuso a nadie, porque aquí puedo ser hasta acusada yo. Aquí, ahora mismo, nadie es culpable, pero nadie es inocente… no se sabe. Pero sí hemos aportado datos de conflictos que ha habido aquí con vecinos y con la familia de sangre de él, que no puedo nombrar».
Ha negado asimismo que la Guardia Civil acudiera al domicilio conyugal por algún tipo de violencia familiar. «Es incierto, vinieron por problemas de salud» del fallecido; en concreto, por una caída. «Vino la ambulancia, pero no quiso ser atendido, porque no era de médicos».
Ninguna denuncia por violencia de género
En otra ocasión sí se puso «un poco agresivo, pero no violento», porque llevaba tiempo «muy nervioso», a causa de los problemas que tenía «con su familia de sangre» y al dejar la empresa láctea de recogerle la leche, «como les ha pasado a otros muchos ganaderos». Pero nunca hubo una denuncia de su hermana contra el ganadero, ha resaltado.
De hecho, cuando acudieron al cuartel por una discusión, no solo no hubo denuncia, sino que ambos volvieron a casa juntos en un taxi, «tan tranquilos. En todas las casas hay discusiones», ha insistido.
Profunda depresión
«La leche, las vacas han sido toda su vida; él lo mamó, con siete u ocho años ya ordeñaba… Que no le recogieran la leche lo hundió» y le generó una deuda que aún se mantiene, ha destacado la cuñada de Toño Otero, quien, según sus palabras, cayó por estos motivos en una profunda depresión, que «nunca quiso reconocer», y se dio a la bebida. «Mi cuñado se pasaba horas y horas ahí sentado, mirando para las cuadras y las vacas que estaban en el prado. Le ha afectado psicológicamente mucho, pero era todo mental, su mentalidad, su depresión», ha comentado Mada Berjón.
La cuñada del ganadero asesinado ha subrayado que, pese a estos problemas que lo descentraron en los últimos años, era «un encanto. También «con la gente». «Le decía a menudo a mi hermana: ‘Acuérdate siempre, pase lo que pase, que no es lo mismo el paisaje que el paisanaje, y que siempre serás la de fuera’». Porque, según Mada Berjón, «Ribadesella es muy cerrada».
La viuda, «muy medicada»
La preocupación de la hermana de la ciudad es ahora que la tendrá que dejar sola en las próximas horas, ya que tiene su vida y a su familia en Gijón. «La tengo que dejar aquí, pero yo tendré que venir más a menudo de lo que venía, yo a mi hermana no la puedo dejar sola. La situación actual, en la que se sienten «señaladas», le duele, «sobre todo por su hermana y su familia».
¿Cómo está su hermana? «Muy mal, muy medicada». Asegura que aún no ha asumido la muerte de Toño Otero: «Acaba de entrar (en casa) diciendo que iba para estar con Toño. Y se pone a hacerle la tortilla de las doce…»
«Nunca estuvimos detenidas»
Quiso aclarar que ni ella ni su hermana estuvieron en ningún momento «detenidas, ni acusadas». Ella acudió al cuartel de la Guardia Civil de Ribadesella en calidad de testigo, y su hermana como testigo y como denunciante. De hecho, aunque pasaron más de seis horas en el acuartelamiento –mientras los investigadores reconocían la casa en busca de pruebas– el tiempo que duró la declaración apenas llegó a los veinte minutos. «No se podía entrar en la casa, vaciaron todo, la basura… miraron todo.
«Gestos desagradables» en el entierro
Pese a ello, se sienten ya «condenadas por la gente». Ejemplo de ello es lo que ocurrió durante el funeral de Toño Otero: «Cosas desagradables, gestos desagradables, miradas, la gente alejada de ella (de la viuda). Parecíamos dos leprosas. Ni un pésame. Nadie le dio un beso a mi hermana; bueno, sí, una compañera de trabajo, otra señorita que estaba por allí y un matrimonio«, ha expuesto. «Parecía que teníamos urticaria, algo contagioso. Pero bueno, hay que pasar el proceso. Dios dirá, después veremos, pero esto ya no va a ser lo mismo».
Ha desvelado también por qué en la esquela solo apareció la familia política. «Se me comunicó que bajo ningún concepto nombrara a la familia (de sangre). Por eso la esquela fue como fue, y el ramo que mandé poner yo, ponía solo: ‘Mar y familia política’», ha explicado, a la vez que ha subrayado que Toño Otero «solo tenía esta familia» (se refiere a la política), ya que «su familia de sangre ha venido a otras cosas que tampoco voy a nombrar, pero que son serias también».
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