Lo que aquel trío de pacenses consiguió hace tres décadas no tiene parangón. Pedro José Lorenzo, natural de Torremejía; Félix Carvallo, de Olivenza; y José Cortés, de Almendralejo, son los únicos de la historia que consiguieron jugar con un mismo equipo en los cuatro primeros niveles del fútbol español. En un alarde de perseverancia y espíritu de superación, pelearon por la azulgrana del desaparecido CF Extremadura desde Tercera División a Primera, pasando por Segunda B y Segunda, de abajo arriba y en siete años, entre 1989 y 1996.
Ahora que el sistema de ligas tiene un escalón más, quizá alguien pueda superarles, pero, dado el alto grado de dificultad que supone, todo hace indicar que la vigencia del récord de los extremeños alcanzará, como poco, el siglo XXII. El coruñés Álex Bergantiños, deportivista en cuatro categorías, pero tres niveles (alternó en Segunda B y Primera Federación), es uno de los que más se les acercó y, en esa persecución imposible van entrando otros, como Lucas Ahijado.
Tras su presencia en el Coliseum de Getafe, el lateral entra en el exclusivo elenco de los once jugadores –el 1% de todos los azules de la historia– que han peleado por el Real Oviedo en escenarios de tres categorías. Tuvieron que pasar 52 años para que aparecieran los primeros en conseguir tal amalgama. Se trata de Vicente González-Villamil, Luciano Laguna y Javier Álvarez, aunque, en estos casos, la secuencia no fue nada tentadora, pues se produjo en desplome, después de que los tres militaran en las dos primeras divisiones y la completaran en Segunda B, justo el día que el Real Oviedo debutaba en el tercer escalón, el 3 de septiembre de 1978, en el feudo del Torrejón madrileño. Una semana más tarde, Josu Ortuondo se uniría a ellos.
Misma combinación, pero con la grata diferencia de producirse a la inversa, es decir, de abajo arriba, la experimentaron Viti García y Vili Sánchez, guardameta y defensa que compartieron muchos partidos hasta alcanzar juntos, en 1988, la Primera División. En el caso del lateral, su única presencia en la máxima categoría –Vicente Miera le hacía un guiño con aquellos testimoniales 25 minutos ante el Celta– bien valió para cerrar su vasta carrera como oviedista. Otros dos de heterogénea trayectoria azul son Iván Ania y Esteban Andrés, que dejaban atrás tiempos de bonanza en la élite para corroborar su oviedismo en 2009 y 2014, respectivamente, fuera del fútbol profesional. La disparidad de ambos llega al punto de ganar en el Nou Camp o Bernabéu y perder con el Sporting B o el Tropezón.
Los últimos ejemplos
Entre los más genuinos rescatadores de los barrizales constan Diego Cervero y Nacho López, únicos que partieron de Tercera División para que los partidos del Real Oviedo volvieran a escucharse en los carruseles radiofónicos nacionales. Y tras ellos, como último eslabón del «saber de dónde venimos», Lucas, el chaval del Juventud Estadio que hace 17 años entraba como infantil en El Requexón para ser también ahijado de la constancia.
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