El Alcoraz tiene magia en los últimos minutos, donde la SD Huesca, esta vez por medio de Liberto Beltrán, doblegó al Málaga con un gol después de una contra acabada en un remate fallido de Ntamack y en el acierto del extremo castellonense tras el rechace para que llegara una victoria en un partido sin demasiado brillo, donde quizá las tablas habrían sido lo más justo. Sin embargo, la inmensa fe del Huesca, esta vez en la última jugada del choque, como la que mostró para ganar al Eibar (Sergi Enrich) o empatar frente al Leganés (Dani Ojeda) para que el Huesca se sitúe en la zona noble, con 10 puntos de 15 posibles en un brillante inicio liguero.
Es un inicio con más puntos que juego, pero que tiene mucho valor para los de Sergi Guilló, quye en casa han sumado dos victorias y un empate en tres citas, una clara muestra de fortaleza. El partido en sus inicios, además de cuidar muchos los marcajes de los delanteros de los dos equipos, tuvo un ritmo intenso y con llegadas peligrosas en las dos áreas, con un disparo de Ángel Pérez en el minuto cuatro junto al poste izquierdo de Herrero, y posteriormente en el minuto 20, Javi Montero enviaría el balón con peligro a la portería del Huesca que el larguero se encargó de mandarlo fuera.
El Huesca jugó con más intensidad y además tuvo el dominio territorial en la primera parte y llegó al área rival sobre todo por la banda derecha forzando varios saques de esquina que es donde más provecho suele sacar el conjunto oscense. Conforme pasaron los minutos el partido se volvió más tosco por las continuas faltas cometidas y a que se vio poco fútbol, y muchas perdidas sobre todo del Málaga que aprovechaba el equipo local para vivir en el área visitante que se mostraron los jugadores malacitanos en algunas jugadas bastantes blandos e inofensivos. Cuando el Málaga se dedicó a jugar al fútbol y al ataque llevó más peligro y el Huesca pasó más apuros, pero lo hicieron en contadas ocasiones, y por otra parte los duelos se los ganaron más los del Huesca que apoyados por su público se crecía en la mayor parte del partido, aunque las defensas se imponían a los delanteros en los dos equipos.
Tras el descanso el partido siguió muy igualado con los marcajes al hombre, y en una de las jugadas Chupe se marchó de Pulido en el ecuador pero no supo rematar cuando se acercó al portero local que desbarató el peligro. El Huesca ya empezó a dominar en el área donde defendía el Málaga, y que es donde siempre mete los goles el conjunto azulgrana, y encerró al equipo visitante que pasó apuros para defenderse de las acometidas que le llegaban por todas partes.
Los cambios que introdujeron los dos entrenadores, intentando refrescar a sus equipos no cambiaron mucho las cosas y aunque dominó más el Huesca el partido no se decantaba para ningún lado con unos minutos finales de pleno dominio local que tuvo que defender con uñas y dientes el Málaga. Eso sí, también lanzó el rival una contra que apunto estuvo de causar un disgusto a los azulgranas, que encontraron premio a su inmensa fe con la diana que anotó Liberto Beltrán cuando el duelo agonizaba y el empate parecía definitivo.









