A la cola del Plan Edificant, o lo que es lo mismo, a la cola de las decisiones políticas pese correr peligro de inundarse. Así afronta el colegio La Cañada del Fenollar el inicio del curso. Uno más y ya van seis desde que el Ayuntamiento de Alicante y la Generalitat lo incluyeran en el programa autonómico, que impulsó el anterior Gobierno de PSOE, Compromís y Unidas Podemos, para construir un nuevo centro educativo más grande y en otra parcela más segura.
Desde entonces son numerosas las ocasiones en las que la alerta por tormentas preocupa a las familias y a los profesores, la última esta misma semana. «En cuanto llueve hay partes de los patios que se quedan anegadas y hay niños que pasan el día todo con los pies mojados por los charcos que se forman en los accesos», lamenta Marina Benimeli, la presidenta de la Asociación de Padres y Madres (Ampa).
En cuanto llueve hay niños que pasan el día todo con los pies mojados por los charcos que se forman
Pese a ello, ni siquiera hay proyecto de las nuevas instalaciones, ni fecha alguna para el inicio de las obras. La comunidad educativa sigue a la espera de que la Conselleria de Educación, ahora en manos del PP, dé el visto bueno a que el presupuesto del inmueble aumente en 1,2 millones de euros, por la subida de precios que ha habido respecto al año 2022, cuando se hizo el proyecto básico.
Madres de alumnos del colegio La Cañada del Fenollar, en Alicante / Héctor Fuentes
«Nos sentimos totalmente olvidados, ninguneados, no sabemos qué adjetivo poner, no queremos ni dramatizar, ni sentirnos víctimas de nada, ni queremos asustar. Pero hemos tenido muchísima paciencia», señala Benimeli. Sin embargo, a las familias se les está empezando a agotar ese aguante tras haberle dado un último voto de confianza a las administraciones, para que se apruebe ese incremento de los costes.
Nos sentimos totalmente olvidados, ninguneados, no sabemos qué adjetivo poner
En la última reunión con el director general de Infraestructuras a los progenitores les dijeron que este mes de septiembre la delegación de competencias para subir el presupuesto sería efectiva, un trámite que deberá de pasar por el pleno municipal para después continuar un año más de burocracia hasta que puedan comenzar unas obras que tardarían otros 22 meses. «Estamos hablando de tres o cuatro años más de espera», lamenta la portavoz de las familias.

Barracones en el interior del centro educativo, a dos alturas / Héctor Fuentes
Con la paciencia agotada
Ante esta espera interminable, la Ampa tiene claro que tendrá que reanudar las protestas que durante el pasado curso intensificaron, sobre todo, a raíz de la dana de Valencia. Los padres tienen claro que no pueden esperar a que pase lo mismo. Por eso, si en septiembre no obtienen respuestas, prevén retomar las movilizaciones.

Lugar en el que se encuentra ubicado el colegio y la afección en caso de riada. / INFORMACIÓN
Ya en 2006 la necesidad de construir un nuevo colegio en la Cañada se hizo evidente, pues en este año se colocó el primero de los doce barracones que ahora tiene el centro, en dos alturas, ante la falta de espacio. Sin embargo, casi dos décadas después sigue siendo una asignatura pendiente, mientras otros centros educativos de Alicante que fueron incluidos en el Plan Edificant, aunque a paso lento, han ido avanzando.
Cuando consiga desbloquearse esta situación, el nuevo colegio, proyectado para esta partida rural alicantina, se ubicará en una parcela urbanizada, entre las calles Aucuba y Madroño.
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