Los estudiantes españoles están por debajo de la media de la OCDE en competencia financiera. ¿Cómo impacta una baja educación financiera?
Los niveles de educación financiera se correlacionan directamente con el bienestar financiero, es decir, lo bien que tú te encuentres en tu situación, a corto pero también a largo plazo. No solo tiene un impacto en cómo se encuentran hoy y en lo satisfechos que estén con cómo les va su vida económica, sino que va a tener un impacto también en las decisiones que van a tomar y en su futuro. O sea, que el impacto es netamente negativo. Lo bueno es que tiene solución, claro.
¿Cuál es la solución?
Intentar subir los niveles de educación financiera de los jóvenes, porque es algo que todo el mundo puede aprender. Para tener unas buenas competencias financieras te basta con sumar, restar, multiplicar y dividir. El problema es quién te enseña, ¿no? Hay iniciativas para ponerla en los centros educativos, pero todavía son muy marginales e insuficientes. Entonces, recae o en los padres o en el propio joven en sí que tenga esa inquietud y desarrolle ese interés. Al final, las finanzas son un hábito más como la alimentación, el ejercicio y la forma física y mental. Si lo incorporan como un hábito y van desarrollando estas competencias, esto va a tener un impacto muy positivo en el futuro.
«Hay mucha gente que no se enfrenta a las finanzas porque piensan que no las van a entender»
¿Qué pueden hacer los padres para suplir esa falta de educación financiera?
Hay dos cosas, básicamente. Por un lado, los hábitos: el ahorro, la cultura del esfuerzo o el posponer la gratificación, que es muy fácil que los padres lo incorporen en su rutina normal con cosas como la paga o la hucha. Por otro lado, muchas veces se educa más por el ejemplo que tú das que por las palabras que dices. Los niños no siempre te escuchan, pero siempre te miran, siempre saben lo que tú haces. Si tú no educas a tus hijos en finanzas, les estás dando una educación en finanzas, lo que pasa es que a lo mejor es mala, les estás dando un ejemplo. Mejorar tus propios hábitos y tu propia salud financiera, también tiene un impacto positivo en los niños.
Estás educando no solo con lo que tú dices activamente, sino con todas esas cosas que a ti te pesan. En España hay muchísima aversión al riesgo, gente muy conservadora y miedosa que sin querer se lo está transmitiendo a sus hijos. Hay que intentar inculcarles lo bueno porque también hay mucha cultura del esfuerzo, mucha cultura del ahorro, y eso es bueno que se lo transmitas a tus hijos.
¿Qué conceptos deberían saber los niños?
Conceptos como la inflación, el interés compuesto, nociones básicas de inversión, etcétera, que son a lo mejor un poco más técnicos. También puedes empezar a buscar recursos, ya sean libros, cuentos, pódcasts, recursos online, que hay muchísimos. Poniéndoles estos recursos a su alcance, aunque a lo mejor no lo vayan a necesitar inmediatamente, se van familiarizando con estos conceptos y sobre todo les pierdan el miedo. Hay mucha gente que no se enfrenta a las finanzas porque piensan que no las van a entender.
Los jóvenes están expuestos a mucha información en las redes sociales.
Es importante entender de dónde les está viniendo la información a tus hijos. Tienes que entender qué tipo de contenido están consumiendo tus hijos porque aunque tú no les estés diciendo nada, hay otra gente que sí les está dando información de este tema y no siempre beneficiosa. Hay que saber qué consumen, cuáles son sus referentes y ayudarles a discriminar un poco, porque hoy en día muchísima de la información que consumen nuestros hijos es a través de TikTok. Está muy bien, porque hay información muy buena y en formatos que a los jóvenes les son agradables, pero hay que fiscalizar un poco, darles buenos referentes y hablar con los hijos; que sepan que te pueden preguntar a ti, que no siempre vayan a buscarlo online.
Defiende que los hijos tengan una paga desde pequeños y que la administren.
Sí. Hay que intentar que su vida financiera se vaya pareciendo cada año más a lo que va a ser su vida financiera el día que se independicen. Que se acostumbren a que el dinero no viene cuando tú lo necesitas, sino que los ingresos y los gastos no siempre van aparejados y que hay que saber manejar el dinero en el tiempo. Que tú tienes una paga que es igual todos los meses, pero no todos los meses se tienen los mismos gastos. Y no necesariamente darle siempre más dinero cuanto más necesidad tienen, sino que aprendan a ir gestionando estas cosas y a saber: esto no me lo puedo permitir hoy, pero si ahorro poco a poco me lo voy a poder permitir en un año o en x meses.
¿Vale la pena empezar a planificar los ahorros de un hijo ya desde que es un bebé?
Desde luego, si empiezas a plantear el ahorro cuando nace, tienes una ventaja aplastante. Porque lo bueno es que sabes el horizonte, sabes cuándo vas a necesitar ese dinero para las cosas que le quieras dar el día de mañana como el carnet de conducir, el coche o los estudios. Si tú planificas con tiempo, los esfuerzos que tienes que hacer para ahorrar esas cantidades son menores. Primero, porque lo puedes ir haciendo poco a poco; segundo, porque lo puedes ir ahorrando en algún tipo de producto de ahorro de inversión que te vaya dando rentabilidad y que hagan que no tengas que ahorrarlo tú todo, sino que esos ahorros vayan revalorizándose solos. Si, por lo que sea, quieres tener 10.000 euros el día que cumplan 18 para pagarles la universidad, si lo haces con tiempo, a lo mejor solo tienes que ahorrar 7.000 y 3.000 te los van a dar la rentabilidad de esos productos. En finanzas, como siempre, prevenir es mucho más barato que curar.
¿Qué productos recomienda para planificar estos ahorros?
Cuando vas a largo plazo lo bueno es que puedes optar por productos de inversión que aunque sean volátiles, como los fondos de inversión en bolsa, con el tiempo su riesgo se va reduciendo y te van dando más rentabilidad. Puedes utilizar productos como fondos de inversión o fondos de inversión indexados que te van a permitir sacarle un poco más que una cuenta de ahorro al uso, que la rentabilidad que te da es poquita.
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