La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha propuesto la suspensión del Acuerdo de asociación comercial entre el bloque comunitario e Israel, suscrito en el año 2000, a causa del colapso humanitario que tiene lugar en Gaza. Este movimiento supondría una dura medida de presión para Israel, que dejaría de beneficiarse de las condiciones comerciales actuales que mantiene suscritas con la Unión Europea.
En 2024 el comercio de bienes entre la Unión Europea e Israel ascendió a los 42.600 millones de euros. Por ponerlo en perspectiva, las cifras de la UE son superiores a las de Estados Unidos, cuyas operaciones comerciales con Israel ascendieron a 31.600 millones en el mismo año. Las exportaciones de la UE a Israel ascendieron a 26.700 millones de euros. Entre los productos más codiciados se encuentran la maquinaria y el equipamiento de transporte, (11.500 millones, un 43%), los productos químicos (4.800 millones, un 18%), así como otro tipo de bienes fabricados (3.100 millones, un 11,7%).
En el otro sentido, las importaciones europeas desde Israel ascendieron a 15.900 millones de euros, y los mismos bienes que en las exportaciones a dicho país aglutinaron las mayores cifras: la maquinaria y transporte (7.000 millones, 43,9%), los químicos (2.900 millones, 18%) y otros bienes manufactureros (1.900 millones, 12,1%).
25 años de relaciones comerciales
Según los datos oficiales que maneja el bloque comunitario, Israel es, hasta el momento, el trigésimo primer socio más importante a nivel comercial de la Unión, aglutinando hasta el 0,8% del comercio total de bienes de la Unión Europea en 2024.
Sin embargo, la Unión realiza una importante aclaración con respecto a los productos que importa del país hebreo. Tal y como se extrae de fuentes oficiales, «las mercancías procedentes de los asentamientos israelíes en los territorios que han estado bajo administración israelí desde junio de 1967 no pueden beneficiarse de ningún trato arancelario preferencial«.
Asimismo, la Unión Europea es el mayor socio comercial para Israel. El bloque acaparó el 32% del total del comercio de bienes de Israel en 2024. Durante el pasado año, las cifras muestran que el 34,2% de las importaciones realizadas por Israel venían de la Unión Europea, y el 28,8% de sus exportaciones viajaron en sentido contrario.
Según los datos de Naciones Unidas, Alemania fue el mayor socio comercial de Israel dentro de la UE en 2024, con cifras totales de comercio de 7.900 millones. En segundo lugar, figura Irlanda, con 4.900 millones de euros, y completa el podio Italia, con 4.000 millones. España, por su parte, figura en el sexto puesto con 2.320 millones de euros, justo por debajo de los 2.800 millones de Francia.
No está de más recalcar que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció ayer un embargo a la compraventa de armas por parte de Israel. A pesar de que el armamento no figura entre los sectores más codiciados en el comercio entre ambos países, es probable que esta medida suponga un recorte adicional en el intercambio entre España e Israel, que ya se había enfriado considerablemente desde el inicio del conflicto.
Grandes inversiones en ambos sentidos
Asimismo, tal y como puso de manifiesto el pasado mes de julio el Centro de Investigación de Empresas Multinacionales (SOMO), una organización neerlandesa, la Unión Europea se erige como el mayor inversor a nivel mundial en Israel. A tenor de los datos ofrecidos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), las inversiones de los estados miembros de la UE en Israel ascendieron hasta los 72.100 millones en 2023, muy por encima de los 39.200 millones invertidos por EE.UU. en el mismo año, así como los 2.400 millones aportados por China.
En el otro sentido la situación es idéntica. Israel invirtió, en 2023, un total de 65.900 millones en la Unión Europea, hasta siete veces más que EE.UU., que aportó 8.800 millones al bloque comunitario en el mismo año, y muy superior a Canadá, el tercer destino preferido, con 2.900 millones. Con estas cifras, se pone de manifiesto que la UE es el principal destino de las inversiones israelíes.
Tal y como señala SOMO, empleando datos oficiales de Eurostat, Países Bajos es el país que más invierte en Israel, no solo de los 27, sino del mundo. El país aglutina dos tercios de la inversión comunitaria en Israel, con más de 50.000 millones aportados por las empresas neerlandesas al país en 2023.
En esta lista, el segundo mayor inversor de la UE en Israel es Luxemburgo, con 7.700 millones invertidos en el país. Completa el podio Alemania, con 4.800 millones, y en cuarto lugar queda Francia, con 3.600 millones. Por su parte, España ocupa el octavo puesto del ránking, con 250 millones invertidos, muy por debajo de Italia, el séptimo, que destinó 1.000 millones a Israel en concepto de inversión.
Empresas con vínculos
En cuanto a las empresas europeas con mayor implicación en Israel, son varios los ejemplos que se pueden proporcionar. Por un lado, está PIMCO, el gigante de los bonos propiedad de Allianz, la multinacional alemana de servicios financieros. Tal y como puso de manifiesto un informe de Francesca Albanese, relatora especial de las Naciones Unidas para los Territorios Palestinos ocupados, PIMCO ha adquirido, desde los ataques del 7 de octubre, más de 1.000 millones en bonos del gobierno de Israel.
Muy similar es la situación de Leonardo, el fabricante de armas italiano cuyo mayor accionista, en un 30,2%, es el gobierno del país. Esta compañía fue también mencionada por Albanese, en su informe de 2025, por su «continua venta de equipamiento militar» a Israel.
Más de lo mismo sucede con Maersk, el gigante de transporte marítimo danés. Hace poco más de una semana, Amnistía Internacional exigió explicaciones al Gobierno de España a causa de la inminente llegada de un buque «sospechoso de transportar armas para Israel«, que arribaría al puerto de Barcelona. Este buque era el Maersk Norfolk, y la empresa danesa también figura en el informe de Albanese como una de las compañías «que suministran armamento y apoyo logístico a Israel» desde el inicio de la ofensiva en Gaza.
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