lo que los vecinos exigen tras verse en peligro por el fuego

El incendio de Ibias, que destruyó 550 hectáreas como si fuera un huracán, en menos de un día, deja un negro panorama de pinares, casas y frutales arruinados. Un intenso olor a quemado se extiende por las cercanías de San Antolín, la capital ibiense, que contempló cómo las llamas que se iniciaron de forma muy sospechosa junto a las piscinas municipales, arrasaban como una gran bola de fuego los pinares en el entorno de los pueblos de Piñeira, Villamayor y Villarcebollín, obligando a evacuar a unos 40 vecinos.

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