El incendio de Ibias, que destruyó 550 hectáreas como si fuera un huracán, en menos de un día, deja un negro panorama de pinares, casas y frutales arruinados. Un intenso olor a quemado se extiende por las cercanías de San Antolín, la capital ibiense, que contempló cómo las llamas que se iniciaron de forma muy sospechosa junto a las piscinas municipales, arrasaban como una gran bola de fuego los pinares en el entorno de los pueblos de Piñeira, Villamayor y Villarcebollín, obligando a evacuar a unos 40 vecinos.
La alcaldesa, Gemma Álvarez (PP), cree que «el monte crece rápido, y muchos pinos que parece que están quemados, volverán a renacer». Otra cosa, indica, son los daños que el fuego ha causado en viñas y colmenas. La regidora agradece el incansable trabajo de los Bomberos, la Brif y la UME, que lograron embridar un incendio desbocado, con llamas de cien metros succionadas hacia la parte alta del monte por el efecto de convención.
Joseba Koldo Fernández, en su finca. / MARIO CANTELI
La peor parte se la llevó sin duda Villamayor, que se vio rodeada por el fuego en apenas unos minutos. Algunos vecinos tuvieron que ser evacuados por vía aérea, ante la posibilidad de que las llamas devorasen el pueblo, circunstancia que al final no se produjo. Entre esos vecinos se cuentan Luis Fernández y Mari Rellán.
«No podíamos salir por ningún sitio, el helicóptero dio unas pasadas y al final paró para cogernos. Había dos menores y uno estaba llorando sin parar, fue horrible. Tuvimos que marchar sin nada y sin saber lo que iba a pasar. Era una situación muy comprometida. No dio tiempo a nada, fue visto y no visto, cuando os quisimos dar cuenta teníamos el fuego a la puerta de casa, en segundos», cuentan Luis Fernández y Mari Rellán.
El Gobierno abrirá una línea de ayudas para proteger a los pueblos
El presidente del Principado, Adrián Barbón, anunció este sábado en Ibias que se hará un esfuerzo especial para asegurar la protección del entorno de los pueblos frente a los incendios. El líder del Ejecutivo autonómico visitó la localidad de Villamayor, que llegó a estar completamente rodeada por el fuego y con sus vecinos evacuados, pero que se libró de las llamas gracias al esfuerzo de los bomberos y los militares. La visita coincidió con la declaración, por parte de la vicepresidenta Gimena Llamedo, del regreso a la fase de emergencia en Situación 0 del Plan de Incendios Forestales (INFOPA), dado que hay dos fuegos estabilizados (Ibias y Genestoso), y tres controlados, en Tineo, Degaña y Somiedo.
Barbón, que agradeció la labor de las personas que integran el dispositivo de extinción y también de los vecinos que tuvieron que abandonar sus casas, explicó que esta nueva línea de financiación figurará en los presupuestos de 2026 y buscará que «los ayuntamientos actúen directamente en la interfaz de los núcleos rurales» para protegerlos de los incendios. Añadió que esta iniciativa se sumará al fondo aprobado en 2023, dotado con 18 millones, y que permite a los concejos ejecutar diferentes actuaciones en materia de prevención. «Un buen ejemplo de estas ayudas lo vimos en Degaña», subrayó, «donde el Consistorio invirtió esta partida en crear nueve cortafuegos». Ibias, que tiene asignados 494.198 euros, solo ha gastado hasta ahora 146.389 euros, en un contrato que entró en vigor el pasado día 21. LA NUEVA ESPAÑA desveló que ninguno de los municipios en zona de alto riesgo en Asturias cuentan con planes específicos de actuación para afrontar estos siniestros, algo obligatorio.
En la visita, en la que no estuvo la alcaldesa, Gemma Álvarez (PP), Barbón insistió en que la colaboración ciudadana es vital: «La tierra sigue caliente y puede haber un rebrote. Es muy importante que la ciudadanía tome conciencia de que hay que denunciar ante cualquier amenaza, para que se pueda actuar con contundencia». n
«Pasamos la noche en casa de unos familiares, pensando que del pueblo no había quedado nada, pero los bomberos salvaron el pueblo. No es la casa donde vivimos habitualmente, pero perderla hubiese sido terrible, porque es la casa de mis padres y es donde tenemos todos nuestros recuerdos», añade Mari Rellán. En el pueblo se han quemado varias casas deshabitadas, la última en la mañana de este viernes. «Vimos que esta humeando y avisamos para que viniesen a apagarla. Tenía algo de hierba seca en el suelo y debió ser eso lo que prendió», añade Luis Fernández.

Un tractor transporta una alpaca de hierba en Ibias. / Demelsa Álvarez
Acopio de forraje en Genestoso tras quemarse los pastos
En Genestoso (Cangas del Narcea) el fuego arrasó 2.100 hectáreas, 626 de pastos. Y afectó a 323 unidades de ganado mayor. Sin apenas haberse recuperado del susto, los vecinos están preocupados por el estado de la ladera que hay encima del pueblo. «Cuando lleguen las lluvias con la pendiente que hay y las piedras sueltas nos tememos lo peor encima de las casas», explica Eduardo Rodríguez.
Otra preocupación es el ganado. Estos días se puede ver trajín de tractores trasladando forraje que ya han empezado a comprar, puesto que el incendio ha arrasado los pastos de montaña donde las reses aún tendrían que permanecer hasta noviembre. «Aquí el invierno es muy largo y tenemos que comprar para darles de comer hasta noviembre, no podemos tirar de lo que tenemos reservado para pasar el invierno», asegura Rodríguez.
En el caso de Genestoso, prácticamente todo el monte que lo rodea ha sido quemado. Los residentes se quejan de no tener pistas para el acceso de maquinaria que permitiese abordar el fuego antes de acercarse tanto al núcleo de población y de la ausencia de cortafuegos. «Se lleva 50 años sin hacer nada en los montes». n
También se han quemado frutales en esta localidad, los que tenía el bilbaíno Joseba Koldo Fernández, al que el incendio le pilló fuera. Este fin de semana regresó para hacer recuento de los daños. «El fuego quedó a la puerta de casa, quemaron los frutales que teníamos. Se ve que saltó la corteza de un pino y prendió fuego a la finca», explica. No espera mucho de las ayudas por los daños. Y desliza que el fuego pudo ser provocado por intereses económicos.

Luis Fernández y María Rellán, en Villamayor. / Mario Canteli
Lo cierto es que poco se sabe de las causas del fuego, que agentes de la Guardia Civil investigan desde este miércoles, día en el que tomaron muestras en el lugar donde se inició. Por la forma explosiva y rápida del incendio, todo apunta a que hubo una sustancia acelerante, quizá gasolina. Los testigos escucharon una explosión, lo que hace pensar en un dispositivo. Pocos piensan que un fuego de estas dimensiones tenga origen en una colilla o un mecherazo.

La alcaldesa, Gemma Álvarez, junto a una casa quemada en Villamayor. / Mario Canteli
Otro pueblo que se libró del fuego por los pelos fue Piñera, cuyos vecinos se negaron a marcharse, para ayudar a detener el fuego. «Sacamos a las personas mayores del pueblo, subimos a por el ganado, para meterlo en la cuadra, y empezamos a echar agua con mangueras, pero salía con poca presión. Menos mal que llegaron dos bomberos con una autobomba, cuenta Manuel Pardo. «Todos arrimamos el hombro y pasamos la noche en vela. Nosotros intentamos salvar una viña que tenemos. Tuvimos suerte que limpiaron el cortafuegos hace poco, y entre eso y que hicieron unos desbroces el día del incendio, pudimos evitar el desastre», añade. Su hijo perdió media viña y varias colmenas, un daño irreparable.

Un tocón humeante en medio del bosque, en Ibias. / Mario Canteli
En Piñeira, donde la propiedad forestal es conveniada con el Principado, llevan años pidiendo la tala de unos pinos situados junto a las casas. Al parecer se ha contratado ya la tala, pero no se ha llevado a cabo. Los vecinos consideran esencial que se corten los árboles situados junto a las casas, y también que haya más bocas de riego. Durante el incendio, los servicios de extinción se encontraron con que tres bocas de riego.
Otro vecino de Piñeira, José Campa, es más gráfico: «Nos salvamos de milagro. Cuando pararon los helicópteros, el fuego se reinició. De noche las pasamos moradas. Es todo pino, prendían las copas e iba saltando», explica, aún con el susto en el cuerpo. Ahora confía en que se hagan zanjas para frenar el acceso de las llamas a las casas en el próximo incendio.
Foro plantea un gran pacto contra el fuego con políticos y vecinos
El secretario general de Foro Asturias, Adrián Pumares, propone «un gran pacto entre todas las fuerzas políticas y las personas que viven en el mundo rural» para trabajar en la prevención de incendios y la limpieza de los montes. Así lo señaló durante su visita al Certamen de Quesu Casín en Campo de Caso, por el que también se pasó el consejero de Medio Rural, Marcelino Marcos Líndez, quien defendió la importancia de la prevención de lo fuegos.
Prevención también reclama Pumares, quien acusó al presidente del Principado, Adrián Barbón, de «culpar de los incendios al cambio climático para evitar hablar de lo que sí es su responsabilidad: seis años con una nefasta política forestal». Y advirtió de que para que se produzca un incendio también importa que haya combustible. «El monte asturiano es un auténtico polvorín, porque nunca hubo tanto combustible como ahora» dijo en referencia a la falta de cuidados. n
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