Pasear por una ciudad como Barcelona es sumergirse en una vorágine de estilos. Formas de ver la vida, de interpretarla y de hacerla propia. La manera de expresarse de cada persona es única y la moda siempre ha sido una manera de canalizarlo. De sentirse cómodo en la piel, de decirle algo al mundo con aquello que eliges. No tiene por qué ser nada y a la vez puede serlo todo. La identidad es algo reajustable, que evoluciona, así como el estilo. Cada uno encuentra cuál su vía para decirle al mundo quién es. Y ahí el fútbol se ha colado por las rendijas de armario.
Desde hace años, el fútbol no solo se vive en los estadios. La ropa deportiva ha conquistado las calles, haciendo de cualquier ‘outfit’ una oda al deporte rey. Y es que, si bien el fútbol crea un sentimiento de pertenencia hacia unos colores y un equipo, también hay quienes ven en el deporte en sí un colectivo único. «Es una manera de identificar mi nicho«, confiesa Sergi Armengol (Barcelona, 2002). El joven, como tantos otros, vive el fútbol de cerca desde pequeño y ha encontrado en esta nueva tendencia llamada ‘blokecore’ (estética informal donde la ropa deportiva es la pieza principal) una manera de ir más allá. Aficionado del Barça, no solo lleva el escudo culé en el pecho, sino que ahora ha incorporado a su armario tantas otras zamarras.
Las camisetas de fútbol se han convertido en un icono de moda y conquistan las calles / Jordi Otix
El uso de camisetas de fútbol en el día a día está en auge. Ya no se asocia con una etiqueta ‘friki’, sino que ahora es moda. «Para mí, las camisetas de fútbol explican un poco mi historia, más que llevarlas porque es la moda. Por ejemplo, el 50% de mis camisetas son del Barça y casi siempre, si es día de partido, llevo una por la calle. Aun así, sí que soy bastante en general de currarme los ‘outfits’, que no lo parece porque puedo ir en chándal, que es lo que más uso por comodidad. Pero aun así todo está pensado para que combine con la camiseta que llevo ese día«, cuenta Joana Cabratosa (Argelaguer, 2000).
La ‘influencer’ utiliza la moda no solo como lenguaje de expresión hacia los demás, sino como manera de empoderarse. «Ir con camisetas de fútbol en el día a día, pero también en eventos como festivales o etc., me hace sentir que soy yo misma a la vez que me siento cómoda y ‘chula’ con lo que llevo. En Brasil, una chica que conocí me dijo que el mejor ‘outfit’ que podía llevar era el que me hiciera sentir más “la puta ama”, así que llevando mis mejores camisetas en el día a día siento que mi ‘outfit’ me representa a la vez que me hace sentir esa chula«, añade.

Las camisetas de fútbol se han convertido en un icono de moda y conquistan las calles / Jordi Otix
«Las camisetas de fútbol forman parte de mi personalidad. Desde que soy pequeña las he vestido, pero ahora, aprovechando, el tirón lucen más. Es ropa cómoda, una manera de expresar quién soy y de transmitir mi pasión por el fútbol. De pequeña siempre me las ponía para ir al instituto. Mis compañeros flipaban porque eran piezas de clubes extranjeros. No eran tan fáciles de encontrar como ahora. Actualmente, me las puedo poner en cualquier momento o cita importante que tenga. Me da un toque personal y me conocen por ello«, confiesa Andrea Orts (Sant Vicenç de Montalt, 1994). «Hago colección y tengo más de 50, las utilizo según el contexto o momento que considere», añade.
Coleccionar camisetas siempre ha sido una afición para los futboleros, pero ahora estas piezas han dejado de estar en los armarios para ocupar las calles. «Hace años empecé a hacer una colección. Después, apenas compré y ahora lo he retomado. Antes, sobre todo, eran camisetas de equipos europeos. Yo soy del Athletic Club y mi regla era: o del Athletic o de equipos de Europa. Fui comprando por diseño o estética. Tengo unas 25. Ahora que se llevan tanto la estética ‘vintage’ como las camisetas retro, estoy intentando conseguir camisetas de años atrás, que son las que más valor tienen y que estéticamente ahora llaman más la atención. Si las sabes combinar, pueden ser una prenda del día a día tranquilamente«, relata Inés Zubiaga (Bilbao, 2000).
Porque, más allá de los colores o la estética, detrás de esa tela hay infinidad de historias. Ya sea propia o colectiva. Desde el primer gol que cantaste con tu padre en el estadio, el trofeo que viste levantar y te enamoró del deporte o el viaje donde conociste esa ciudad que tanto anhelabas recorrer y que ahora se ha transformado en un recuerdo en forma de camiseta. También puede representar la historia de todo un club, de un gol histórico o de un futbolista que te enamoró, más allá de si era la estrella o no.

Las camisetas de fútbol se han convertido en un icono de moda y conquistan las calles / Jordi Otix
«Sobre todo, compro camisetas antiguas. Me gusta mucho jugar con la nostalgia. Esta camiseta la llevaba tal jugador o la llevaba algún compañero mío de clase. Colecciono por la nostalgia o lo que me transmite. Los recuerdos que me evoca, tener esa pieza de ropa», confiesa Aleix Barau (Sant Boi de Llobregat, 1992). El fotógrafo, que ha participado en la campaña de la primera equipación del Barça esta temporada, lleva por bandera este tipo de estética. «Cuando hice mi primera exposición, fui vestido entero con un chándal del Barça y la camiseta Total 90 azul, la del Barça. Ahora, estoy de viaje en Atlanta y llevo cuatro más del Barça en la maleta. O en la París Fashon Week, fui con la camiseta del Barça. Siempre intento que esto me acompañe», añade.
¿Quién no ha tenido un compañero en el instituto que siempre llevaba camisetas de fútbol? ¿O ese compañero eras tú? Pues ahora esa tendencia ha vuelto. «Durante unos años dejé el fútbol y esta estética, ya que era profesional del BMX. Pese a eso, para muchas competiciones iba con la camiseta del Barça. La llevaba porque así mostraba de dónde soy. Desde hace 3 o 4 años he vuelto a esa estética de chándal y camisetas de fútbol que ahora ha renacido. Sobre todo en Francia y Brasil es un movimiento bastante grande. Normalmente, con las Nike Airmax en los pies, aunque también se pueden llevar con otras marcas como Asics, Adidas… Dependiendo del país o ciudad», relata Barau.
El ‘blokecore’ ha desactivado una barrera. Ha creado una conciencia colecta donde las camisetas de fútbol ya no están solo relegadas a los días de partido, sino que pueden formar parte de momentos especiales. «Hasta me la puse para una comida de Navidad. Todo el mundo iba arreglado y yo me puse una camiseta del Barça retro con cuello, como si fuera un polo. Y superfeliz», recuerda Cesc Granell (Mora d’Ebre, 1996). «Las uso de vez en cuando. Sobre todo para ocasiones especiales, como festivales, conciertos… Si algún día el ‘outfit’ debe tener un toque especial, me las pongo«, confirma Albert Ferrer (Barcelona, 1996).
El fútbol siempre ha sido un deporte de masas. Millones de personas viven pendientes de partidos y calendario, y las nuevas generaciones han renunciado a la creencia que sus colores queden relegados solo dentro de un estadio. Expresarse sin prejuicios y enorgullecerse de formar parte del mundo del deporte. Porque al final, pese a todo, son los aficionados los que hacen grande el deporte.
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