Después de que el proyecto de embalse que se iba a llevar a cabo en Jánovas en la década de los 60 fuera desestimado en 2005 y que, posteriormente, en 2008, empezara el proceso de reversión de los bienes expropiados, el municipio oscense sigue recuperando su vida año tras año. En febrero de 2025 los vecinos consiguieron comprar las últimas tierras que eran propiedad de Endesa.
La localidad de Jánovas, ubicada el Sobrarbe, en los años sesenta tuvo que ver como sus alrededor de 300 habitantes tenían que abandonar el pueblo por un proyecto de embalse en el río Ara para dotar de agua a la cuenca del Ebro y generar energía hidroeléctrica. Esto afectaría a varios municipios, entre ellos, Jánovas. Sin embargo, a pesar de que sus tierras fueron expropiadas, el embalse no se llevó a cabo porque no superó el informe de impacto ambiental. Fue a partir de 2008 cuando los vecinos empezaron a volver a conseguir sus tierras y casas.
«Nos ha costado mucho volver. No nos regalan nada. Todos los vecinos hemos aportado mucho dinero para recuperar nuestra tierra y nuestras ruinas, porque al principio no podíamos llamarlas ni casas, ahora sí, pero las levantamos cada uno con nuestro propio dinero», explica Óscar Espinosa, presidente de la fundación San Miguel de Jánovas. Él comenta que, a pesar de que algunos vecinos de localidades cercanas pueden pensar que se han visto favorecidos por las administraciones, no es así. «Se hizo igual de mal en todos los pueblos. Esa impresión que algunos tienen no es así. Se nos pagó mal y tarde igual que a Javierre, Ligüerre y muchos otros pueblos», continúa.
Todas las tierras recuperadas
Este año, los vecinos de Jánovas han conseguido completar la reversión de todas las tierras. «Hemos comprado todos los patrimonios restantes de Endesa. En febrero faltaban las casas que las familias no habían podido o no habían querido comprar y las tierras sobrantes», detalla Espinosa. Las últimas en conseguirse han sido las citadas tierras sobrantes. Para ello, según comenta el presidente, «se ha comprado a través de una asociación de agricultores que formamos los vecinos de Jánovas».
Una vivienda en obras en Jánovas. / SERVICIO ESPECIAL
Con estas tierras lo que ha hecho la asociación es arrendarlas y, así, gracias a que se están trabajando, generan rendimiento y beneficios. «Nos ha servido para comprar el resto de las tierras porque todo va destinado a un fondo común para todos los vecinos. Gracias a esto hemos podido hacer que ningún vecino tuviera que poner ningún duro más y que gente que no tenía tierras ahora tendrá porque forman parte del fondo común», cuenta Espinosa.
Como el propio vecino explica, ahora todo vuelve a estar en sus manos. Sin embargo, hay una excepción: el antiguo molino. «Le resulta difícil a Endesa poder devolverlo porque pertenecía a 30 socios de una sociedad electro harinera», afirma. La construcción, cuando estaba en activo, vendía y generaba luz a núcleos de población de toda la zona. Como alternativa para que los vecinos de Jánovas puedan tenerlo en posesión, Espinosa explica que quieren «plantearle a Endesa que el molino pase al fondo común del pueblo y que esos 30 propietarios pasemos a ser todos». «Nuestra idea es recuperarlo para volver a reconstruir el molino y que sea un centro de interpretación«, dice.
Un punto de acceso problemático
Otro de los grandes problemas que afronta Jánovas es su punto de acceso. Un puente que debido a las tormentas y las precipitaciones acaba, en muchos casos, completamente intransitable. «Al llover, el río pasa por encima del vado de tierra provisional y es impracticable. Este año, el río se lo ha llevado por delante unas 12 veces», narra el presidente de la fundación San Miguel. El problema del vado hace que la localidad quede incomunicada y aislada, salvo por un camino de tierra que obliga a dar una vuelta de 40 minutos. «El problema de esta carretera secundaria es que en su tramo de San Felices de Ara a aquí es una pista de tierra que cuando llueve tampoco es que sea fácil pasar», cuenta.
Aun así, en este tema también parece que se ve la luz. «Parece ser que las administraciones se están poniendo las pilas y puede que en un corto plazo lo tengamos y salga adelante», confiesa Espinosa.
Según el vecino, la Administración, a pesar de que el Gobierno de Aragón les dé ayudas anuales de 50.000 o 100.000 euros, no ha ayudado suficiente. «Sobre todo la central tendría que haber formado parte de las negociaciones con Endesa o haber hecho ella la reversión, pero nos dejó completamente solos«, afirma. También cree que un gran problema relacionado con las gestiones públicas es el tiempo. «Ellas van muy lentas, todo pasa muy rápido y, en consecuencia, las cosas llegan tarde para los vecinos», añade.
Jánovas, de momento, solo cuenta con una casa completamente restaurada. En ella vive la única pareja que reside durante todo el año en el pueblo. «Hay luego 9 más que están en obras. De estas, 4 o 5 están ya casi terminadas y sabemos que vendrán a vivir en cuanto estén», destaca Espinosa.
En verano, explica el presidente, la situación en Jánovas es distinta. «En invierno no suele haber nadie, pero ahora en estos meses se llena de turistas que conocen la historia. Además, está la pareja de vecinos que recibe a todo el que llega y conseguimos abrir un centro social donde pueden ir a tomarse algo y refrescarse», concluye Espinosa.