La Alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, ha reconocido este sábado que la división existente en la UE sobre las sanciones contra Israel por su ofensiva sobre Gaza representa un problema muy serio para el bloque europeo como actor global.
En declaraciones antes del comienzo de la reunión informal de ministros de Exteriores de la UE en Copenhague (Dinamarca), Kallas ha lamentado el fracaso de iniciativas como la suspensión de Israel del fondo de investigación Horizonte Europa.
«La opción que propusimos era bastante indulgente y ni siquiera ahí obtuvimos la mayoría cualificada necesaria. Vamos a discutir cosas y existen muchas propuestas para que estos países que no han dado su apoyo puedan incorporarse, pero no soy muy optimista, y hoy no vamos a adoptar ninguna decisión al respecto», ha reconocido.
Uno de estos países es Alemania, cuyo ministro de Exteriores, Johann Wadephul, ha insistido este mismo sábado desde Copenhague su país no va a respaldar por el momento sanción alguna contra Israel. Berlín ha suspendido parte de sus envíos de armas a Israel pero, hasta ahora, no ha respaldado las sanciones en bloque propuestas en Bruselas.
Para Kallas, esta división representa «un gran problema» porque «cuando estamos divididos, no hablamos con una voz unida, y sin voz unida, no hay una voz global», según la jefa diplomática de la Unión Europea, quien ha confirmado igualmente que los ministros abordarán la última decisión adoptada este viernes por EEUU de vetar la entrada del presidente palestino, Mahmud Abbas, y otros 80 cargos palestinos a la próxima Asamblea General de la ONU en septiembre.
Reunión informal de ministros de Exteriores de la UE en Copenhague. / J.P.Gandul / EFE
«Primero, debemos aclarar los hechos. Sin duda, lo debatiremos hoy y, por supuesto, apoyamos el principio de que las Naciones Unidas son un espacio para todas las naciones con estatus. Sin duda, lo debatiremos, pero primero debemos aclarar los hechos», ha concluido Kallas.
«El barco más lento del convoy marca el ritmo»
Cualquier sanción contra Israel debería ser aprobadas por la llamada mayoría cualificada, es decir, por al menos 15 de los 27 Estados miembros de la UE, que representan al menos el 65 por ciento de la población del bloque. Esto otorga a Alemania, el mayor estado de la UE con una población de 83,5 millones, una gran influencia.
Mientras que algunos países de la UE, como Alemania y Austria, se muestran reticentes a respaldar las sanciones, varios otros países, como Dinamarca, España e Irlanda, presionan para que se adopte una postura más firme.
Prueba de ello han sido las declaracinones del ministro de Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, quien ha insistido en que «hay que pasar de las palabras a los hechos».
«Consideramos a Israel un amigo, y al pueblo israelí un amigo. Pero el Gobierno actual es un problema«, ha añadido el ministro, quien usó la misma expresión que la empleada hace unas semanas por la primera ministra, Mette Frederiksen, para describir al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Dinamarca está dispuesta a restringir el comercio con Israel, prohibir los productos procedentes de los asentamientos israelíes en Cisjordania o imponer sanciones a ministros israelíes, ha afirmado Rasmussen antes de admitir que el esperado consenso un consenso sobre estas medidas «probablemente no será posible», y añadió, echando mano de una metáfora náutica, que el problema de la UE es que «el barco más lento del convoy marca su velocidad».
Credibilidad en juego
En la rueda de prensa posterior, y acompañada de su homólogo danés, Kallas ha reiterado su preocupación sobre la «indecisión» que está exhibiendo la Unión Europea sobre las sanciones contra Israel al entender que esta parálisis está «deteriorando la credibilidad» de la población europea en la utilidad de las instituciones comunitarias.

Palestinos desplazados internos huyen tras un ataque aéreo israelí. / MOHAMMED SABER / EFE
Kallas, quien ha reconocido a título personal que se le está haciendo «muy difícil» enfrentarse constantemente a esta situación — «Soy el rostro al que culpan cuando anuncio que no hay decisiones«, ha considerado — y por ello ha recordado que parte de las conversaciones de Copenhague han abordado «los métodos de trabajo» para intentar acelerar un consenso «dentro de los límites que plantean los tratados europeos».
«Me resulta frustrante que no podamos hacer nada más», ha añadido la alta representante antes de insistir en que en modo alguno las acciones que plantea la Unión Europea representan un gesto de apoyo hacia las milicias palestinas o el movimiento islamista Hamás.
«Es una narrativa falsa que, quizás, forma parte de la explicación al problema de por qué no hemos actuado al respecto: Israel está deteriorando las perspectivas de una solución de paz de dos Estados. Emprender medidas contra esa postura no implica fortalecer a Hamás«, ha indicado.
Kallas ha eludido extenderse demasiado en medidas concretas: ha considerado que no ve factible un prohibición de las importaciones sobre productos de territorios palestinos ocupados por Israel y la imposición alternativa de nuevos aranceles seguiría necesitando de una mayoría cualificada.
En cualquier caso, el debate sobre las sanciones contra Israel es síntoma de un problema más amplio para Kallas: «Creo que es una cuestión de credibilidad de la Unión Europea. Nos encontramos en un momento crucial en el que nuestros ciudadanos están perdiendo la confianza en la Unión Europea porque no podemos cumplir lo prometido. Así que es un problema más amplio», ha zanjado.