Bastante más de mil personas disfrutaron anoche del III Festival de Habaneras Torre del Pinet. Y lo hicieron pese al repentino e in extremis cambio de ubicación motivado por la contundente acción del Ministerio para la Transición Ecológica a través de la Dirección General de Costas. Los organizadores -el Ayuntamiento de Elche apoyado por el de Crevillent- habían hecho lo que hacen desde hace dos años. Convocar en el lugar más histórico del lugar, la torre vigía desde donde la leyenda dice que el guardacostas Cantó partió hacia la playa del Tamarit para encontrar a la Virgen de la Asunción.
Desmontaje del escenario junto a la Torre del Pinet ayer por la mañana. | INFORMACIÓN
El evento partía de la iniciativa popular de un grupo de vecinos de ambas localidades, encabezados por la actual presidenta de la asociación vecinal Mónica García Quesada, que desde 2018 reunía a cantores y músicos para que las habaneras siguieran sonando en las noches pineteras, como lo han hecho desde hace un siglo. «Nadie podrá nunca enterrar nuestra tradición cultural», aseguraba una vecina ayer por la mañana, cuando los técnicos de Costas acudían a la zona, ya totalmente preparada, para «levantar el real». Hace unos años, el alcalde de Elche, Pablo Ruz, quiso darle «el impulso que merece» al certamen y lo dotó de medios técnicos. Así, en su segunda edición ya se vio el tirón que tienen las habaneras en El Pinet. Más de 1.000 personas se reunían entre la playa y la zona del camino habilitada con más de 500 sillas -este viernes había cerca de 800-. Este año se iba a repetir. En la noche del jueves comenzaba el montaje pero justo al concluir los responsables del Ministerio acudían a la zona. Cada uno con su vehículo. Y abordaban a los técnicos municipales exigiendo la retirada inmediata de todo el montaje.

Los presentadores del III Festival de Habaneras Torre del Pinet en Elche / V. L. Deltell
Incredulidad ante la acción de Costas
Los vecinos no se lo creían. «No puede ser verdad. Siempre actúan así con nosotros. En otras playas hacen certámenes de cine, incluso desembarcos… ¿Por qué siempre nosotros? Es el modus operandi de Costas con nosotros. Es insoportable», repetía un ciudadano que recordaba que «al alcalde de Elche tampoco le dejan ponernos alumbrado público. Es increíble».
Al final, el Ayuntamiento de Elche accedía a la demanda de la entidad gubernamental, que aludía a que la infraestructura ocupaba dominio marítimo-terrestre. Este diario intentaba recabar la opinión de Costas a través de los funcionarios y del teléfono oficial de Prensa del Ministerio sin obtener respuesta.

Bastante más de 1.000 personas presenciaron el evento musical en la playa del Pinet en Elche / V. L. Deltell
Traslado al aparcamiento
La Concejalía de Cultura ilicitana decidía trasladar el acto a la entrada del Pinet, al aparcamiento asfaltado. Y así, sobre las 21 horas, comenzaba un evento marcado por la prohibición de ubicarlo «donde siempre hemos cantado las habaneras, a la vora de la mar», apuntaba una cantora. No faltaban las alusiones al incidente. El alcalde de Elche, Pablo Ruz, se mostraba muy contrariado con la actitud de la Subdelegación: «Vamos a dar guerra. Esta noche vivimos de esta forma tan especial nuestra tradición, nuestra cultura, pero también es noche para reivindicar nuestra forma de entender el verano y la cultura. Lo lanzo al aire para que llegue a la Subdelegación. Vamos a dar la batalla para luchar por esta playa que tanta cultura ha dado a nuestra ciudad, le pese a quien le pese».

El Coro Amistad y la Rondalla Crevillentina abrieron el concierto en El Pinet / V. L. Deltell
Discursos políticos muy críticos con Costas
El alcalde se extendía en la cuestión: «Estamos recordando lo que somos, nuestra tradición, nuestra cultura, pero también estamos reivindicando lo que hay aquí detrás, que es el Pinet, que es una manera de entender la vida, de entender el verano y de entender nuestro amor por la música y por la cultura. Y yo lo lanzo hacia el aire, que seguro que llega algún despacho de Alicante y a la Subdelegación del Gobierno. Vamos a dar la batalla. Vamos a dar la batalla para luchar por el Pinet, por la gente del Pinet. Y para luchar por esta playa que tanta gloria ha dado a nuestra ciudad y a nuestra ciudad hermana. Y lo vamos a hacer le pese a quien le pese. Costas no nos nos impedía celebrar este festival a la vora de la mar».

El Coro Dama de Elche cerró el programa de actuaciones con varias habaneras en valenciano / V. L. Deltell
Tras la intervención del Gobierno de España, «esta mañana hemos dicho que habría habaneras y las ha habido. Aunque sea en el límite, en este aparcamiento. Porque la vida hay que vivirla con una sonrisa y hay que vivirla con alegría, pero a los ilicitanos y a los crevillentinos, cuando alguien se nos pone por delante sin ningún tipo de razón y de fundamento, le decimos, «Molt bé, molt bé», pero vamos a dar la batalla».

El alcalde de Elche y la alcaldesa de Crevillent reivindicaron el valor cultural de la playa del Pinet / V. L. Deltell
Pablo Ruz acababa su discurso con un «¡Viva Crevillent, Viva Elche y Viva España!».
La alcaldesa de Crevillent, Lourdes Aznar, también se dirigió a los presentes para darles las gracias «por haber venido a acompañarnos. Ha sido un día de muchos nervios porque no sabíamos dónde al final se podía celebrar, per se ha podido celebrar. Nos quedamos con lo positivo. Seguiremos, como ha dicho Pablo, dando la lata y permitirme a los ilicitanos que digamos que para nosotros el Pinet es un poquito nuestro. Hemos pasado muy buenos ratos en esta playa y ya lo hicimos en el pleno de junio apoyando la iniciativa que tuvo el Ayuntamiento de Elche para declarar esta playa bien de relevancia local. Seguiremos ahí, apoyando cualquier iniciativa que haga el Ayuntamiento de Elche junto con Crevillent siempre en beneficio de nuestra querida playa del Pinet».
Éxito musical
En lo cultural, el festival fue un rotundo éxito, demostrando que el valor de las habaneras del Pinet trasciende donde se canten. Muchas de ellas nacieron en esta histórica playa, en la que la costumbre de «veranear» se convirtió en una tradición compartida entre crevillentinos e ilicitanos, que no sólo sirvió para el disfrute de los presentes, sino también para tejer puentes de unión entre pueblos. «Lo que las habaneras unen no lo separará Costas», apuntaba una de las veteranas del lugar.
El concierto no sólo sonó desde el escenario. El público coreaba cada una de las piezas. Emocionado. Participaron el Coro Amistad, la Rondalla Crevillentina y el Coro Dama de Elche. Presentado por Mónica García Quesada y los jóvenes Ana, Isabel y Miguel Ángel, sonaron una quincena de composiciones marineras. Desde «Respirant a la fresca» o «Salinetes del Pinet», a «Pregúntale a las estrellas», «Playas de Guardamar» o «La bella Lola». La formación ilicitana presentaba piezas como «La golondrina», «Ja mon anem», «Venim de la mar» y «Xe c’agust».

Momento culminante en el que todas las corales y músicos, junto a los políticos asistentes, entonaban con el público el popular «Aromas Ilicitanos» / V. L. Deltell
No faltaron los himnos oficiosos de ambos municipios, «És Crevillent un tresor» y «Aromas Ilicitanos», con el que el evento se clausuró ante un aplauso unánime y fortísimo. También reivindicativo frente a la actuación realizada por Costas negando a los vecinos la posibilidad de cantarle a la mar como llevan haciendo desde hace más de un siglo.
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