Un helado de fresa

En Barcelona, donde es más fácil tropezar con una heladería –hay 240 en la ciudad– que con un cajero automático, proliferan los templos del cucurucho premium. Uno de ellos, regentado por argentinos y con el dulce de leche como columna vertebral del negocio, acaba de convertirse en escenario de un conflicto agudo.

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