La Feria de San Sebastián de los Reyes arrancó una novillada del hierro salmantino de Casasola que tuvo bondad y cierta clase pero que estuvo muy lastrada por su falta de fortaleza y raza. Destacó con fuerza el sevillano Javier Zulueta y también gustó Aarón Palacio, mientras Nacho Torrejón se fue de vacío tras evidenciar su falta de rodaje.
El aragonés Aarón Palacio abrió plaza con un novillo que se vino abajo a las primeras de cambio. Quizá el encierro matinal, donde quedó rezagado y perdió reiteradamente las manos, pesó en su lidia vespertina. Pese a su actitud y entrega, la faena se resintió por las constantes caídas del animal y terminó sin relieve.
Con el cuarto, de condición también limitada, Palacio supo tirar de oficio y buen concepto: cuidó al novillo, ligó muletazos sentidos por ambas manos y firmó las series de mayor calidad de la tarde. Sin embargo, el mal manejo de la espada —tres pinchazos antes de la estocada definitiva— le privó de la oreja.
El gran protagonista fue Javier Zulueta, que en sus dos turnos impuso un sello muy personal. Al segundo de la tarde, que pronto buscó la huida, lo encauzó con firmeza y dejó cuatro naturales hondos que rompieron la tarde. Una estocada algo caída pero efectiva le abrió la puerta de la primera oreja.
Con el quinto, volvió a mostrarse elegante y templado, especialmente al natural. Otra faena larga, rematada esta vez con una buena estocada que le aseguró el segundo trofeo y la salida a hombros como triunfador del festejo.
Más desdibujada resultó la tarde para Nacho Torrejón. Con el tercero, el exceso de castigo en varas dejó sin gas a un novillo que apuntaba posibilidades. El novillero insistió con voluntad, pero la faena nunca despegó y los fallos reiterados con la espada acabaron por emborronar cualquier opción.
Mejor anduvo con el sexto, un animal encastado que exigía, y frente al que Torrejón mostró decisión y recursos. Pero de nuevo, el mal uso de la espada —con un aviso incluido— le cerró el premio.