Uno de esos pequeños placeres de la vida es ir caminando por la calle y ver en el suelo un billete de 10, 20 o incluso 50 euros. En esos casos, es como si un tesoro perdido te estuviera esperando a ser encontrado por ti.
¿Qué pasaría si te dijésemos que uno de esos tesoros puede estar en la comodidad de tu casa y que tiene un valor superior al que te imaginas?
Hoy, en nuestra sección de objetos, te vamos a hablar de un álbum coleccionable que seguro reconocerás si eras un niño de los 2000. Es probable que con él tuvieras momentos divertidos con tus amigos al intercambiar y jugar con las cartas de su interior.
Todos los que vivieron la fiebre de las lamincards durante la década pasada lo saben bien, estas tarjetas de plástico transparentes, con dibujos bien detallados, eran pequeñas imágenes que transportaban a sus usuarios a mundos increíbles, donde el único límite era la imaginación.
DIGIMON: SERIE
En esta ocasión nos estamos refiriendo la colección Digimon Data Squad de Edibas/Mundicromo, producida en el año 2010. Para dar un poco de contexto, cada lamincard mostraba a un digimon ilustrado nítidamente, además de incluir datos sobre su nivel de poder, ataques y evoluciones.
En ese entonces, la misión de cada niño era estar preparado para la siguiente aventura. La mayoría de jugadores que competían para saber quién tenía al mejor grupo de digimones, batallaban entre sí a un todo o nada, ya que el que perdía tenía que dar a uno de su colección al rival.
Cuando la batalla se acaba y los digimones ponían descansar, su cuidador los guardaba en el álbum de tapa blanda oficial, que contaba con páginas y páginas llenas de detalles coloridos. Este servía como un «hogar», en el que cada uno de ellos tenía un lugar asignado.
Las lamincards llegaron a Europa a principios de los 2000 y rápidamente se convirtieron en un éxito revolucionario. La combinación de arte llamativo, durabilidad y la experiencia competitiva que se creaba en el ambiente de los patios del colegio, lograron que se consolidara en nuestra cultura.
En el caso específico de Digimon Data Squad, la colección completa contaba con 183 cromos, por lo que completarla era un desafío final muy complicado, en el que se tenían que juntar la suerte, los intercambios con amigos y la emoción de abrir un sobre a la espera de que salga alguno que te falte.
Originalmente, el álbum costaba solo 4 euros y los sobres, que contenían varias lamincards adentro, rondaban los 0,80 euros. Era una época en la que, con un par de monedas, podías ir a la tienda local y salir con un puñado de nuevos miembros de tu familia digimon.
Pero los tiempos han cambiado y creemos que te alegrará saber que estas cartas con las que jugabas cuando eras niño, te pueden dar un último momento de felicidad. Este tipo de lamincards han obtenido un gran valor en el mundo del coleccionismo, ya que a través de la página web de milanuncios se está ofreciendo el álbum junto a 103 cromos diferentes, por un valor de 107 euros.
Así que ya sabes, empieza a revisar los armarios de la casa y revisar esos viejos baúles donde guardabas tus juguetes y recuerdos de tu infancia porque quizás te llevas una gran sorpresa.
Las Adidas predator Powerwerse, zapatillas de los 2000, han obtenido mucho valor gracias a la nostagia
Un modelo del icónico silo de la marca alemana del año 2008, que es un grato recuerdo para los españoles porque Xavi Hernández las llevaba al conquistar la Eurocopa de Austria y Suiza.

Adidas Predator Powerswerve
Otras grandes estrellas de la época que usaron estas botas fueron David Beckham, Zinedine Zidane, Steven Gerrard, Kaká, Del Piero, entre muchos otros. Por lo que, con el paso de los años, su valor ha ido subiendo de forma exponencial en el mercado del coleccionismo futbolero.
Las Adidas Predator es de los silos más icónicos de la historia del fútbol junto con las Nike Mercurial. Desde su lanzamiento en 1994, las Predator no solo han revolucionado el mercado del calzado deportivo, sino que también han dejado una huella imborrable en la cultura del deporte rey. El modelo de 2008, se destacaba especialmente por ayudar a mejorar el control del balón, el efecto y la potencia de disparo.
Un silo que es punta de lanza en innovación cuyo objetivo es estar a la vanguardia en cuanto a tecnologías que favorezcan el contacto con el balón. Sobre todo en las zonas de golpeo, añadiendo a la piel natural, elementos sintéticos que han ido evolucionando con el paso del tiempo.
Por estas razones, añadido con el factor nostalgia que estos artículos afecta mucho, hoy en día este modelo puede llegar a ser vendido por aproximadamente 400 euros, que incluso podría ser más si se confirma que fueron usadas por un futbolista profesional.