Las imágenes que dejó la dana la mañana del 30 de octubre de 2024, cuando empezaron a salir los primeros rayos de sol tras una ‘barrancada’ devastadora, son difíciles de describir con palabras. Quien ha conocido las calles de los pueblos afectados no podía imaginar cuánto cambiaría la estampa de varias comarcas valencianas en apenas unas horas extraordinarias y aterradoras.
¿Cómo volver a reconocer un espacio comunitario, público, utilizado de forma rutinaria cuando tiene los cristales rotos, coches empotrados o están enterrados en barro? En diez meses han cambiado mucho las cosas. Tras el primer shock, la evolución ha sido (aunque lenta) constante.
Con todo, a dos meses de cumplirse el primer aniversario de una catástrofe que dejó 228 personas fallecidas en octubre de 2024, hay mucho dolor. La recuperación emocional será más larga y necesita tiempo y sosiego. Más allá de lo interno, el escenario físico de los municipios afectados todavía tiene muchas infraestructuras que siguen congeladas en el barro y todavía sin evolución para su reapertura. Son lugares que se quedaron en ese momento y esperan que la resolución del proceso burocrático las devuelva a la vida.
Diez meses después, los proyectos de rehabilitación (en muchos casos reconstrucción completa) de los edificios están en una fase muy embrionaria de revisión de memorias de daño o redacción de planes, en su mayoría financiados por el Gobierno de España dentro de los millones destinados a la recuperación tras la catástrofe.
Los plazos son más largos de lo que todos los pueblos les gustaría, y la espera se traduce en miles de habitantes sin auditorio municipal; sin piscina municipal o polideportivo y en muchos casos sin todos los servicios públicos culturales, sociales o deportivos que allí se ofrecen. No hay programación teatral o musical en el pueblo; por ejemplo, y la formación musical se ha trasladado, en algunos casos, a otros sitios.
El TAC de Catarroja por fuera, hace unos días / Germán Caballero
En Catarroja, el Teatro Auditorio (TAC) en cuyo sótano se albergaba el conservatorio profesional de música, sigue cerrado. Tras un primer saneamiento y vaciado, el emblema cultural está clausurado a espera de tramitar el proyecto que financiará el Gobierno de España y que costará cerca de nueve millones de euros. Las memorias de todas las infraestructuras dañadas o devastadas por la riada están en proceso de redacción todavía.

El TAC de Catarroja en una imagen de la memoria de daños. / L-EMV
Alcantarillado, un problema común
Asimismo, en este mismo municipio falta reabrir la piscina cubierta, la residencia de mayores, el aparcamiento municipal y el sistema de alcantarillado. De hecho, el ayuntamiento ha adelantado un millón de euros para poder empezar a ejecutar la limpieza y mejora antes de recibir la subvención del ministerio y ya ha completado la primera fase. Precisamente este tema, el del alcantarillado, es el que llevan denunciando muchos municipios afectados, como Alfafar, que lamenta que todavía no se ha comenzado con la obra y temen futuras gotas fría de septiembre y octubre que puedan causar mayores daños. El Consell, por su parte, ha puesto a disposición de las localidades afectadas los recursos propios para agilizar estas mejoras.

El Auditori de Paiporta, diez meses después del paso de la dana y a la espera de rehabilitarse / Germán Caballero
En Paiporta, también en la zona cero de l’Horta Sud, también hay que reparar el sistema de alcantarillado. Además, las infraestructuras más grandes que siguen congeladas son la piscina municipal y el polideportivo, sobre las que se está realizando la memoria valorada de todo el complejo, todavía lejos de reabrir sus puertas.
Asimismo, todavía sigue pendiente la rehabilitación del Auditori municipal, un edificio emblema tras la dana pues sirvió como centro logístico de reparto de víveres y material higiénico durante las primeras semanas. Con unas paredes acristaladas en toda la fachada, sigue esperando su reapertura. La marquesina colocada frente a las taquillas avisa de que allí el tiempo se ha detenido: «Programació cultural de octubre a desembre de 2024».
La biblioteca municipal funciona en la primera y segunda planta desde hace más de seis meses, pero la planta baja sigue a la cola de rehabilitaciones, como también espera la planta baja del ayuntamiento a orillas del Barranco del Poyo.

Escaleras de la piscina municipal de Paiporta, tras diez meses del paso de la dana. / Francisco Calabuig
En Benetússer, todavía no hay polideportivo en marcha y hay varios proyectos en redacción relacionados con otros complejos sociales y alcantarillado. El único punto deportivo operativo es el campo de fútbol que se ha podido rehabilitar con la colaboración de la Federación de Fútbol de la Comunitat Valenciana. La reconstrucción del polideportivo se ha dividido en varios proyectos. Ahora mismo, el municipio está a la espera de respuesta a las memorias enviadas de los proyectos de piscina, pabellón y campo de fútbol (gradas, vestuarios y zona de fútbol pues el terreno de juego ya está activo).

Polideportivo de Benetússer, esperando a ser rehabilitado, en una imagen de hace unos días. / Germán Caballero
La piscina municipal de Picanya, a orillas del barranco, sufrió graves daños que todavía no han podido ser reparados y que esperan que se ejecuten con las ayudas del Gobierno de España, también en tramitación. Por su parte, aunque el puente de Mas del Jutge, en Torrent, ya está abierto al tráfico, las vallas de seguridad sobre el barranco no se han reparado. Se trata de una infraestructura que está en funcionamiento pero mantiene la estética y la estructura de una situación de emergencia.

El puente de Mas del Jutge en Torrent en este mes de agosto. / Fernando Bustamante
Más allá de l’Horta Sud, en Riba-roja de Túria están pendientes de terminar la reparación de meses de dos puentes que sufrieron grandes daños, pero también con los ojos en un puente que atraviesa la rambla del Poyo y que aseguran que sirvió de dique de acumulación de grandes objetos el día de la riada. Por eso, quieren buscar soluciones para que el agua pase con más fluidez y evitar desastres como el ocurrido el 29 de octubre.

Obras en la reconstrucción de uno de los puentes de acceso al núcleo urbano de Riba-roja del Túria / L-EMV
En Cheste, por otra parte, se está construyendo un puente de tres vanos con vigas de 45 toneladas, diseñado para soportar mejor futuras danas y cruzar un cauce que se ha ensanchado casi 40 metros. Además, contará con una acera más amplia, tal como explicó el alcalde. Este es uno de los puentes que reforzará la seguridad después de sufrir los estragos de un temporal sin precedentes.
En Chiva, por su parte, la reparación de caminos; calles del polígono, del edificio polivalente (que alberga el mercado y la biblioteca); así como la Casa Cultura y el lavadero, se encuentran a la espera de aprobación de memorias por parte del ministerio para poder continuar con la reconstrucción.

Polígono de Chiva, todavía por reconstruir tras la dana. / L-EMV
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