La borrasca Erin, formada a partir de los restos del huracán atlántico del mismo nombre, ha irrumpido en España con un episodio de lluvias intensas, tormentas eléctricas, granizo y rachas de viento que han puesto en alerta a buena parte del país. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) mantiene activos diversos avisos de nivel amarillo y naranja en varias comunidades, mientras las autoridades llaman a extremar las precauciones ante un temporal que ya está dejando sus primeras consecuencias en forma de cancelaciones de vuelos, daños agrícolas y problemas de movilidad en áreas urbanas.
El fenómeno meteorológico tiene su origen en la transformación de Erin, que tras perder fuerza en el Atlántico dejó de ser huracán para convertirse en una borrasca extratropical que ha cruzado hacia el noreste peninsular. A su paso, ha introducido aire frío en altura que, al chocar con el calor acumulado durante el verano en el Mediterráneo, ha generado una fuerte inestabilidad atmosférica. El resultado son precipitaciones torrenciales que en algunas zonas ya han superado los 40 litros por metro cuadrado en apenas una hora, acompañadas en muchos casos de aparato eléctrico y granizadas que han sorprendido a los vecinos.
Los avisos más significativos se concentran en el noreste de la Península y Baleares. En Cataluña, Aragón y la Comunidad Valenciana, AEMET ha activado la alerta naranja ante la posibilidad de acumulaciones de lluvia de hasta 40 litros en una hora y tormentas localmente muy fuertes. En las provincias de Huesca, Teruel, Zaragoza, Castellón y Lleida, los servicios de emergencia han reforzado su vigilancia por el riesgo de inundaciones rápidas y daños en infraestructuras. También en Baleares se esperan precipitaciones de gran intensidad que podrían alterar la actividad aeroportuaria y portuaria en las islas.
En el litoral mediterráneo y andaluz, el viento y el oleaje se han convertido en otro de los factores de riesgo. En provincias como Almería, Granada, Málaga o Girona, así como en Melilla, se han decretado avisos amarillos por rachas de viento que pueden superar los 70 kilómetros por hora y por olas de hasta tres metros de altura. Las autoridades insisten en que se evite el acceso a espigones, muelles o zonas expuestas al fuerte oleaje, después de que en puntos del Cantábrico se haya procedido incluso al cierre temporal de enclaves turísticos como la isla de Santa Clara en San Sebastián.
El impacto de Erin ya se ha hecho notar en los aeropuertos. En Barcelona-El Prat, un episodio de lluvia intensa obligó a reducir la capacidad operativa de las pistas al 60 %, lo que se tradujo en cancelaciones y retrasos de entre una y dos horas. En Palma de Mallorca y Menorca, también se han producido demoras y vuelos cancelados debido a las tormentas que descargaban sobre las islas. El sector agrícola, especialmente vulnerable a fenómenos de este tipo, ha sido golpeado en Aragón por granizadas de tamaño considerable que han arrasado con parte de la vendimia y con cosechas de almendras y fruta de temporada. Algunas organizaciones agrarias cifran en hasta un 75 % las pérdidas en determinadas explotaciones.
En áreas urbanas, el temporal también ha generado problemas. En el área metropolitana de Barcelona, las intensas lluvias registradas en la tarde del jueves provocaron inundaciones puntuales en calles, garajes y bajos comerciales. En municipios como Badalona se recibieron decenas de avisos por alcantarillado desbordado y corrientes de agua que arrastraban mobiliario urbano. Protección Civil de Cataluña pidió a la ciudadanía limitar desplazamientos innecesarios y alertó del riesgo de circular por pasos subterráneos o zonas habitualmente inundables.
Ante esta situación, las autoridades han reiterado varias recomendaciones básicas: evitar actividades al aire libre durante los episodios tormentosos, no estacionar vehículos bajo árboles o estructuras inestables, circular con precaución y no tratar de cruzar áreas inundadas. En zonas costeras, se insta a respetar la señalización de playas y banderas de advertencia, así como a suspender la navegación de recreo mientras duren los avisos. AEMET, por su parte, actualiza de manera constante el mapa de alertas y anima a la población a seguir sus canales oficiales para conocer la evolución del temporal.
Los meteorólogos prevén que el temporal comience a remitir en las próximas horas a medida que la borrasca se desplace hacia latitudes más altas, aunque todavía se esperan chubascos residuales en Baleares y el noreste peninsular durante el fin de semana. Pese a la previsible mejoría, los expertos advierten de que el calor acumulado en el Mediterráneo y la entrada de aire frío en altura podrían favorecer la formación de nuevas depresiones aisladas en niveles altos (danas) a lo largo del inicio del otoño, lo que prolongaría la inestabilidad en esta parte del continente.
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