Pocos lugares han crecido como Tufia. Su playa apenas alcanza los 40 metros de largo y, tal vez por ser una de las más pequeñas de Telde y al mismo tiempo tan singular, muchos la han convertido en su refugio, aunque solo sea por unas horas a la semana.
Como en tantos rincones de Gran Canaria, lo que fue un pequeño asentamiento pesquero —con apenas una decena de viviendas junto al mar y varias casas cuevas— se ha transformado en una de las zonas más concurridas de la costa oriental isleña. Han llegado más servicios, se han asfaltado las calles, pero su esencia sigue ahí.
Tufia ha dejado de ser un secreto, aunque todavía guarda alguno en el bolsillo. Uno de ellos es, precisamente, el origen de su nombre, desconocido para muchos.
Fotografía de Tufia sacada en 1970. / Fedac
El filólogo Maximiano Trapero, en su Diccionario de Toponimia de Canarias, analiza el origen y la evolución de los llamados guanchismos —palabras de raíz aborigen, en este caso topónimos— y recoge Tufia como uno de los que nos llegan de época prehispánica.
La playa de los guayres
En el lugar se ha descubierto un yacimiento arqueológico de gran valor, formado por un conjunto de cuevas y construcciones entre las que destacan casas de piedra y varios túmulos funerarios. En una de esas cuevas vivió el célebre guayre Maninidra.
De aquel tiempo procede también el topónimo, ligado a otro guayre llamado Taufia, cuenta el historiador Pedro Hernández Benítez. Por sus visitas tan nobles, podría pensarse que este fue un lugar de cierto postín, quizá incluso una zona de recreo para algunas élites indígenas.
Según Hernández Benítez, Taufia dio nombre a ese poblado junto a la playa. Ya en el siglo XVII, el teldense Marín y Cubas se refería a este lugar precisamente como Taufia, una denominación que incluso aparece un siglo antes en los Repartimientos de Gran Canaria.
No se sabe cuándo pasó a llamarse popularmente Tufia, o si hubo un error en el camino, pero esto es algo habitual con los topónimos, que suelen variar por el uso o por fallos de transcripción. En este caso, el lugar ha aparecido con distintos nombres según el autor —Taufía, Taufio o Tanfia, entre otros—, e incluso alguno lo llegó a situar en Tenerife, como señala Trapero.









