INCENDIOS FORESTALES | El fuego no pudo con el sueño rural de Eliska: «Aquí seguiremos»

El 16 de agosto es un día negro para O Seixo (O Bolo). En 1985 ardió en esa fecha, y cuatro décadas después, otra vez. El pasado 16 de agosto entraron las llamas descontroladas del fuego de Larouco llevándose por delante dos casas semiabandonadas y tierras de labranza trabajadas. «Es curioso que ocurriera el mismo día», lamenta Eliska Farkova mientras intenta proteger las parcelas de olivo y vid que malamente sobrevivieron al incendio. Queda por ver si el calor extremo, el humo y el aire caliente han afectado a las plantas y el fruto. Las llamas quemaron los pastores y teme que ahora, con todo el monte ardido, entre el jabalí buscando alimento y destroce lo poco queda.

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