“El Estado palestino está siendo borrado de la mesa. No con eslóganes, sino con acciones”. Las palabras pronunciadas este miércoles por el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, no podrían ser más factuales. El mismo día en que su Gobierno daba el daba el visto bueno para ocupar Ciudad de Gaza, desplazar a su millón de habitantes al sur y probablemente derruir lo que queda de la capital de la Franja, ese mismo Gobierno aprobó en Cisjordania un plan para edificar nuevos asentamientos judíos que partirán físicamente en dos el otro cantón del territorio palestino. El controvertido plan llevaba años paralizado por la fuerte oposicion internacional que enfrentaba. No solo por su palmaria ilegalidad, sino porque porque romperá la continuidad territorial de Cisjordania, haciendo inviable — a ojos de las organizaciones de derechos humanos— el Estado palestino.
El plan aprobado por el ministerio de Defensa contempla la construcción de 3.400 viviendas en la llamada zona E1, que separa Jerusalén Este del asentamiento de Maale Adumim, ambos en territorio ocupado. De llevarse a cabo, creará una barrera transversal que dividirá el norte del sur de la Cisjordania palestina. “Estos apartamentos supondrían la sentencia de muerte para cualquier posibilidad de establecer un Estado palestino viable”, dijo la semana pasada el diario israelí ‘Haaretz’ en un editorial. Así también es como lo ha presentado el Gobierno de Binyamín Netanyahu, radicalmente opuesto a la solución de dos Estados en la que tanto ha invertido la comunidad internacional desde hace décadas.
Smotrich dijo hace unos días que su aprobación es una respuesta a la intención declarada recientemente por varios países occidentales de reconocer al Estado palestino en señal de oposicion a la campaña de devastación israelí en Gaza. El ministro ultraderechista, uno de los colonos más prominentes en el gabinete de Netanyahu, ha celebrado la maniobra como una decision “histórica” que “prácticamente borra el espejismo de la solución de dos Estados y consolida el dominio del pueblo judío sobre el corazón de la Tierra de Israel”.
Impulsado desde principios de los años noventa, el plan para edificar en la zona E1 había quedado varado en diversas ocasiones por la oposicion frontal de Europa y principalmente de Estados Unidos, el único país con capacidad para influir en las decisiones israelíes. Pero esta vez, según Smotrich, que ha sido sancionado por Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda por incitar a la violencia contra los palestinos, contaría con el beneplácito de Donald Trump. A ello hay que sumarle la pasividad de los países europeos, que apenas han tomado medidas para tratar de frenar la oleada de violaciones del derecho internacional del Gobierno de Netanyahu. Bruselas se limitó el martes a condenar el proyecto, describiéndolo como una “violación del derecho internacional” que “socava la solución de los dos Estados”.
Anexión gradual de Cisjordania
El golpe llega en plena devastación de Gaza, donde cada día siguen muriendo decenas de palestinos, algunos de ellos de hambre como consecuencia del draconiano bloqueo israelí y la destrucción generalizada legada por sus bombardeos. No es mucho mejor la situación en Cisjordania, donde 40.000 palestinos han sido expulsados de sus hogares desde el pasado mes de enero. Las excavadoras de las Fuerzas de Defensa de Israel han arrasado extensas porciones de varios campos de refugiados con el pretexto de la lucha contra «el terrorismo palestino», al tiempo que grupos de colonos radicales no dejan de asaltar aldeas para desplazar forzosamente a la población.
Los planes aprobados este miércoles han sido también duramente criticados por varias organizaciones israelíes de derechos humanos. “El asentamiento en la zona E1 no tiene otro objetivo que sabotear una solución política”, ha afirmado Peace Now, dedicada a monitorear los asentamientos en los territorios ocupados. “La aprobación de hoy en E1 demuestra la determinación de Israel para ejecutar lo que la oficina de Smotrich llama ‘plan estrategico’ para enterrar el Estado palestino y anexionar Cisjordania. Es una decision deliberada para establecer un régimen de apartheid”, ha dicho por su parte la oenegé Ir Amim.
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