Las consecuencias del cambio climático en el mundo son muy evidentes: rachas de olas de calor, temperaturas que calientan el mar, sequía, inundaciones trascendentales, borrascas que marcan un antes y un después, entre otras muchas.
Desde el pasado 3 de agosto, la tercera ola de calor del verano ha azotado a España y los termómetros han batido récords de temperatura máxima absoluta.
Ahora, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha anunciado que «se prevé el paso de una vaguada por el noroeste peninsular, que inestabilizará la atmósfera e iniciará el fin de la ola de calor con la entrada de una masa de aire atlántico más fresco».
Con esta llegada, se espera nubosidad baja en el norte de Galicia y el Cantábrico, con lluvias débiles dispersas, más abundantes por la tarde en el interior y bancos de niebla matinales y vespertinos.
Sin embargo, de cara a la tarde, se desarrollará nubosidad de evolución abundante en la mitad oriental, donde son probables chubascos y tormentas en montaña y zonas próximas: «Pueden ser localmente fuertes en Pirineos y en la Ibérica oriental».
En cuanto a las temperaturas, las máximas descenderán de forma generalizada, aunque será más notable en la mitad noroeste interior y sur de Cataluña. Sin embargo, no habrá cambios en litorales del noroeste, Pirineos y Canarias.
Los expertos han alertado que se superarán los 35 grados en la mitad sur peninsular, depresiones del nordeste y zonas de Baleares y Canarias, e incluso los 40 en el valle del Guadalquivir y depresiones del sudeste.
Además, la AEMET ha activado los avisos rojos por temperaturas máximas muy altas en el litoral sur de Alicante, donde se esperan 42 grados o más, y en Vega del Segura (Murcia), con 44 grados o más.
Será el martes cuando continuará el paso de la vaguada por la Península y Baleares, y entrará aire atlántico más fresco, que descenderán los mercurios de forma generalizada, salvo en el Cantábrico.













