Está siendo el año del oro. El metal precioso renovó el pasado 8 de agosto sus máximos históricos, alcanzando los 3.534,10 dólares, aunque no ha sido la primera vez en los últimos meses que ha conseguido batir sus propios récords.
La guerra comercial impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, la incertidumbre en torno a la deuda de EEUU, el complejo e inestable panorama geopolítico o, más recientemente, las expectativas de recortes de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) han impulsado los precios muy por encima de la barrera de unos 3.000 dólares que hace años parecía impensable superar.
Todos estos factores han exacerbado la condición de activo refugio por excelencia del metal precioso. Y es que, históricamente, el oro ha demostrado ser una inversión sólida a largo plazo que no se ha visto tan afectada por los (cada vez más) habituales vaivenes de los mercados.
Según Ned Naylor-Leyland, gestor de inversiones en equipo de oro y plata de Jupiter AM, el precio del oro en dólares y ajustado por la inflación «ha roto un mercado bajista de 43 años de duración». Pero no solo eso, sino que su movimiento al alza también tiene consecuencias para otros activos.
En opinión de la gestora, estamos asistiendo a una fase de «pérdida acelerada de poder adquisitivo del dinero emitido por los Estados». Sin ir más lejos, el dólar estadounidense perdió casi un 11% frente a una cesta de monedas en la primera mitad del año, su peor evolución desde 1973, viéndose afectado por los factores anteriormente mencionados. Al igual que el ‘billete verde’, la libra esterlina, el yen y el euro han perdido valor frente al oro durante los últimos meses.
«Muchas personas conocen bien el oro, pero no tan bien dos activos relacionados en el mundo de los metales monetarios: la plata y las acciones de empresas de la minería del oro y la plata«, señala este experto.
ESCASEZ DE PLATA
Pese a que los precios difieren mucho, la plata ha sido casi tan volátil en 2025 como su «hermano mayor». En lo que va de año, la plata se ha revalorizado un 31%, porcentaje muy similar al del oro que, hasta hoy, no alcanza una subida del 30%.
La plata es un metal monetario ligeramente más volátil que su primo, el oro. Tiene una beta más alta, es decir, suele seguir las tendencias del precio del oro con subidas y más bajas más acusadas. Pero a Naylor-Leyland lo que le gusta del metal blanco es su «escasez estructural».
«Además de su papel como depósito de valor monetario, la plata se emplea como metal industrial, ya que posee las mayores propiedades de conducción eléctrica de todos los elementos. Más del 60% de la oferta de plata se destina a la industria: electrónica y tecnología, incluidas las baterías avanzadas, los paneles solares, las pantallas de plasma y, cada vez más, las aplicaciones médicas y militares», apunta este experto.
A este respecto, la demanda industrial de plata aumentó un 4% en 2024, hasta 680,5 millones de onzas, por lo que alcanzó un nuevo máximo histórico por cuarto año consecutivo. Además, la demanda de esta materia prima fue superior a la oferta el año pasado también por cuarto año consecutivo, de acuerdo con el Silver Institute.
«La escasez de plata es gestionable, hasta que deja de serlo. No existen reservas, como ocurre con el oro. A diferencia del oro, la plata sigue cotizando por debajo de su máximo histórico de 50 dólares por onza, alcanzado en 1980. Harían falta más flujos de capitales para llegar hasta esa cota y creemos que estamos empezando a ver señales de ello«, detalla.
¿Y QUÉ PASA CON LAS MINERAS?
Eso nos lleva hasta las empresas de la minería del oro y la plata, que suelen hacerlo muy bien en bolsa en periodos en los que suben los precios de los metales que extraen.
Como la plata, las acciones de las empresas mineras suelen ser «apuestas por la beta», sufren más volatilidad que el oro y suelen moverse un poco más tarde en el ciclo que el oro. En estos momentos, señala el experto de Jupiter AM, las empresas extractoras están «bombeando tesorería».
«Las acciones de empresas mineras han subido este año. Así, el Van Eck Gold Miners ETF ganó un 54% en los primeros meses del año, pero los ETF han sufrido salidas en los últimos trimestres, una tendencia de demanda que encuentro desconcertante. Los beneficios de las empresas mineras están aumentando y las acciones cotizan con valoraciones atractivas: por debajo de su media a largo plazo en precio-flujos de efectivo y precio-valor de activo neto, dos indicadores que seguimos», señala este experto.
En consecuencia, Naylor-Leyland espera que haya un desembarco de inversores «long-only» en el sector durante las próximas semanas. El motivo es sencillo: las empresas están funcionando «demasiado bien» a nivel operativo como para obviarlas durante más tiempo. Lo mismo ocurre con el oro y la plata, donde las posiciones de los ETF de lingotes están por debajo de los máximos alcanzados en 2020 (oro) y 2021 (plata).
La estrategia de Jupiter AM mantiene un posicionamiento alcista en el sector desde hace más de un año y la gestora cree que tiene sentido buscar las rentabilidades potenciales disponibles añadiendo plata y acciones de empresas mineras a una inversión en oro.
«El oro y la plata son dinero real, los Gobiernos y los bancos centrales no pueden imprimirlos, mientras que la plata y las empresas que extraen metales preciosos son las primas ‘de beta más alta’ del oro. Creemos que el oro, la plata y las acciones de empresas extractoras de oro y plata tienen un importante papel que desempeñar en una cartera de inversión bien diversificada, especialmente en el actual entorno macroeconómico y de mercado», concluye.













