El juez de Instrucción 1 de València, en funciones de guardia de detenidos, ha dejado en libertad con cargos a Yaakoub B., el tironero de 27 años que robó a primera hora de la noche del miércoles un reloj suizo valorado en 110.000 euros, un Patek Philippe a Santiago Calatrava, cuando esperaba un taxi en compañía de su yerno en el cruce de la calle Muro de Santa Anna con Conde de Trénor. El presunto ladrón, que se ha negado a declarar tanto ante la Policía Nacional como ante el juez, queda investigado en una causa abierta por un delito de robo con violencia en grado de tentativa y deberá presentarse periódicamente en los juzgados para firmar y garantizar que no se sustrae a la acción de la Justicia.
La decisión judicial, a instancias de la Fiscalía, se ha producido precisamente porque se trata de un delito intentado y no uno consumado, ya que la inmediata detención del acusado permitió la recuperación del reloj en apenas unos minutos. Tal como ha venido informando este diario, fue el yerno de Calatrava, ayudado por un policía británico de visita en València, quien atrapó al fugitivo tras recorrer apenas 80 metros desde el punto del tirón hasta casi el final del Pont de Fusta.
Tal como ha venido informando Levante-EMV, el grupo de Atracos de la Policía Nacional, que ha asumido la investigación, trata ahora de averiguar si el ladrón actuaba por encargo para alguien. La sospecha se funda, entre otras razones, en que el ladrón detenido recibió en su teléfono móvil más de diez llamadas desde un móvil con prefijo suizo, el país de residencia de la víctima desde hace más de una década, y tres más desde móviles españoles. De momento, el teléfono del ladrón está intervenido y los investigadores pedirán a las compañías de telefonía que identifiquen a su propietario, aunque lo más probable es que, si está implicado en el robo, como parece, el dueño ya se haya deshecho del terminal y de la SIM.
El robo quedó en un susto para el arquitecto e ingeniero civil, ya que menos de 5 minutos después del tirón, la joya, un regalo personal del que no se separa jamás (lo saben sus allegados, pero también cualquiera que lo vea en sus apariciones públicas en medios de comunicación), estaba de nuevo en la muñeca de su propietario gracias a la ágil intervención del yerno de Calatrava, un turista inglés en bici y un policía autonómico libre de servicio que siguieron y atraparon al tironero en un puente, pero no el diseñado por el arquitecto en València, sino el Pont de Fusta.
Pros y contras de una hipótesis
Aunque la existencia de esas llamadas parece abonar la teoría de que se trata de un robo planificado con antelación y que quien lo habría ordenado ejecutar contaba con el conocimiento previo de que el reloj del arquitecto es una pieza única de las más valiosas de la marca ginebrina, también es cierto hay otros datos que ponen en cuarentena esa hipótesis, al menos hasta que los investigadores avancen en sus indagaciones. Por ejemplo, el joven detenido es de nacionalidad argelina y reside en un municipio de Castelló. Hasta donde se sabe, no tiene relación con València y tampoco con Suiza. De momento.
Otro hecho: de ser un robo organizado, el tironero sería el último eslabón de la cadena, así que parece poco lógico que quien lo encargue, que probablemente reside en Suiza y conoce bien al arquitecto y artista multifacético, llame directamente al ladrón y no al intermediario a quien habría pagado por obtener el preciado botín. También choca que el tironero decidiese huir usando la peor de las opciones: justo hacia la central de la Policía de la Generalitat, que está nada más salir de ese puente por el que escapó. No resultaba complicado haber pensado en vías de fuga mejores, salvo que el único plan existente fuese quitarle el Patek Philippe a Calatrava y que se dejase a criterio del ejecutor, cuya pericia está bastante en duda dado el resultado, la elección del cuándo y el dónde. En esa tesis, tampoco parece la mejor idea sustraerle la joya justo cuando estaba acompañado de un hombre joven y fuerte cuya capacidad de correr se podía intuir.
En cualquier caso, los investigadores ya han iniciado las gestiones para pedir las grabaciones de cámaras de seguridad de los trayectos seguidos y lugares visitados estos días en València por el arquitecto, para averiguar si ha estado siendo seguido y vigilado o no.
Santiago Calatrava con un reloj similar al que le han intentado robar en València, durante una entrevista en Zürich en 2022. / Lizzie Soufleris/AD25
¿Desde dónde se realizaron las más de 13 llamadas?
También se solicitará información a las distintas compañías para saber si el teléfono usado para hacer las insistentes llamadas se conectó a antenas próximas al lugar del robo (por si estaba vigilando la ejecución del plan). En todo caso, se trata de averiguar quién y desde donde realizó esas llamadas. Tanto ese número como los otros dos desde los que también llamaron al ladrón tras ser detenido -dos móviles españoles- estaban identificados en los contactos del terminal solo con iniciales, algo más propio de la teoría de que hubo una trama planificada que de la del ladrón ocasional.
Los hechos, tal como ha informado este diario, sucedieron a las 20.25 horas de este miércoles, cuando Santiago Calatrava, que reside habitualmente en Zürich (Suiza) y está pasando unos días en València, esperaba con el novio de su hija un taxi en la citada confluencia de Muro de Santa Anna con Conde de Trénor, muy cerca de la finca de su propiedad, sita en el barrio de la Seu. En ese momento, un joven se acercó súbitamente al arquitecto y le dio un fuerte empujón para desequilibrarlo mientras le arrancaba de un tirón el reloj de la muñeca izquierda, tras lo cual salió corriendo, todo ello en fracciones de segundo.
El yerno del arquitecto, un hombre de 35 años en plena forma física, salió como una exhalación detrás del ladrón, a quien atrapó a unos 80 metros de distancia, casi al final del puente, gracias a que le cerró el paso un turista inglés que venía hacia Ciutat Vella en una bicicleta de Valenbisi. Lo mismo hizo el agente de la Policía Autonómica, que venía, como Calatrava y su dueño, desde el casco antiguo hacia la Saidïa y se sumó a la persecución al percatarse de que el fugitivo era un ladrón.

Imagen de la detención del tironero que le robó el reloj de lujo a Calatrava. / Levante-EMV
Atrapado en segundos
Tras ser inmovilizado en el suelo por el yerno de Calatrava, este, junto con el policía y el turista, lo retuvieron hasta la llegada de la primera patrulla policial, que lo detuvo formalmente y trasladó a la inspección central de guardia, en el complejo de Zapadores de la Policía Nacional, donde se tramitaron las primeras diligencias antes de traspasar el caso a los especialistas del grupo de Atracos. Antes de eso, mientras aún estaban en el Pont de Fusta, el detenido fue sometido a un cacheo durante el cual le encontraron el reloj, cuyo sistema de cierre ha quedado dañado como consecuencia del brusco tirón. Lo llevaba, tal como le indicó a la policía uno de los testigos, oculto en un bolsillo, justo debajo de sus genitales.
Mientras, Santiago Calatrava, agradecido por la rápida intervención de todos cuantos contribuyeron a la recuperación del reloj, también acudió hasta el punto donde tenían inmovilizado al agresor. Después, acompañado por su yerno, acudió al Hospital Quirónsalud, en la avenida de Blasco Ibáñez, para ser sometidos ambos a una revisión médica, ya que sentían un fuerte dolor, uno de ellos en el tobillo derecho y el otro, en el izquierdo, como consecuencia de la improvisada y súbita carrera para atrapar al ladrón y recuperar el reloj, una pieza única de una marca suiza Patek Philippe, con sede en Ginebra, que su dueño ha estimado en 110.000 euros.
El reconocido arquitecto y el novio de su hija tuvieron que permanecer hasta la una de la madrugada en el centro hospitalario privado hasta que, por fin, los médicos concluyeron el examen y les dejaron regresar a casa. Ahora, ambos partes de lesiones serán incorporados al procedimiento judicial y servirán para reclamar al ladrón, del que se investigará si actuaba solo o en el marco de un grupo más amplio.