De Jovellanos a Marchena, el pesimismo sobre la Justicia

«Manolillo, ¿tú estás estudiando?». Era la constante pregunta de don Joaquín Marchena, recto militar andaluz de Algodonales. Tenía dudas de la dedicación al estudio de su hijo. El canario, como lo conocían en Deusto, entonces era miembro de la tuna y recorría la geografía peninsular en un Seat 600 con sus compañeros por bodas, banquetes y fiestas. Manolillo, el bajo más alto entre aquellos tunantes, estudiaba con frutos destacables. Los principios que transmitieron don Joaquín y su madre, doña Bella, han calado en la personalidad de Manuel Marchena Gómez.

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