Aisladas, sin móvil, sin acceso a internet y con contacto familiar limitado: “No sabemos hacia dónde irán las cosas y estamos preocupados por su futuro”. Así describe la situación un familiar directo de una de las monjas del HAM que fueron intervenidas por el Arzobispado de Madrid el pasado 28 de julio tras varias denuncias por supuestos abusos de poder, conciencia y sexuales.
Según ha podido saber este diario, las cuatro “falsas monjas” del Hijas del Amor Misericordioso (HAM), todas ellas de Palma, fueron captadas a través de los cursos Effetá en la isla. En estos momentos, dos de ellas se encuentran supervisadas en el Convento de Carmona y una tercera en Escalona (Toledo). Finalmente, el testimonio anónimo consultado por este diario, no ha podido determinar el paradero de la cuarta afectada mallorquina.
“Por fin hemos conseguido hablar con ella, pero tan solo nos dice que está enfadada porque, según lo que le cuenta su superiora, cree que las quieren atacar”, explica un familiar de una de las cuatro chicas mallorquinas de las HAM. Según explica, las familias “desconocen por completo” la información que les están dando a las jóvenes en los conventos y asegura que la agrupación “aprovecha una situación de vulnerabilidad emocional” para captarlas y aislarlas.
Igualmente, este mismo familiar directo, que prefiere mantenerse bajo el anonimato, afirma que las HAM no pueden considerarse una orden religiosa oficial y denuncia que el grupo actúa bajo una apariencia engañosa de espiritualidad para reclutar a nuevas integrantes: “No es una congregación ni una comunidad religiosa oficial; ellos mismos imponen sus normas sobre la marcha”, afirma. Además, critica la desigualdad en el trato dentro del grupo, ya que “los miembros cuyos padres pertenecen al grupo gozan de mayores libertades”, como más contacto con el exterior, en contraste con el aislamiento casi total al que están sometidas las demás: «En nuestro caso solo podemos hablar con ella una vez al mes y podemos ir a verla dos horas cada dos meses”.
El silencioso ‘modus operandi’ de captación
“Como hacen muchas sectas, la captaron en un momento de vulnerabilidad. Ella no estaba bien emocionalmente, y aprovecharon eso”, explica este mismo pariente de una de las afectadas. “Aunque lo habitual es entrar con 18 años, nuestra allegada entró con 28 y estaba pasando por un mal momento, por eso cayó”, añade.
Según declara este familiar, la captación de las jóvenes hacia las HAM se inicia a través de las reuniones espirituales de Emaús y Effetá, que se llevan a cabo en la parroquia de Sant Marçal de Marratxí. “Allí se presentan como un grupo de crecimiento espiritual”, y las chicas son introducidas poco a poco en un ambiente de «control y secretismo”, añade. Desde ese espacio, muchas son guiadas directamente a integrarse en HAM, donde, según cuenta este mismo familiar directo, “pierden contacto con sus familias, se les imponen normas estrictas y quedan aisladas del mundo exterior”.
Tal y como indica en su página web, Effetá va dirigido a jóvenes de entre 18 y 30 años. Igualmente, cabe destacar que a partir de 2023, Effetá Emaus empezó a llevar a cabo retiros espirituales para menores de edad en Mallorca. Son conocidos con el nombre de Bartimeo y hacen sus prácticas en la parroquia de Santa Margalida, en la calle Sant Miquel de Palma.
“No nos importaba que fuera monja si eso era lo que deseaba, pero lo que veíamos era otra cosa: un cambio muy significativo. Se iba a un sitio que no podía nombrar, que tenía reglas secretas y en el que no se hacía ninguna labor clara. Sabíamos que estaba vinculada a Effetá, pero jamás imaginamos que detrás estaban las HAM. Mucho menos que llevaba meses sabiendo que iba a ingresar, y que le prohibían decirlo”, explica a este diario el familiar de una de las cuatro «falsas monjas» mallorquinas de las Hijas del Amor Misericordioso.
Este mismo miembro de la familia añade: “Cuando finalmente contó que se había metido en las HAM, ya estaba mentalmente cerrada. La prepararon para resistir cualquier objeción familiar. El cambio había comenzado meses antes, cuando empezó a asistir a reuniones y retiros, y se intensificó tras un viaje a Međugorje (Bosnia y Herzegovina), donde un supuesto sacerdote se convirtió en su guía espiritual. Desde entonces hablaban a diario como si fuera su confesor: ‘No me vais a entender, vosotros estáis en un plano material y yo en uno espiritual’”, le decía a sus familiares.
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