La palabra «narcotráfico» encierra, en sí misma, una connotación de lejanía. En el imaginario colectivo alicantino, ese término remite de forma automática a Galicia o a las costas lejanas del continente americano. Sin embargo, un escritor local ha decidido desmontar esa percepción mediante un relato tan crudo como real. En El rey de la descarga, Jonatan Carreres Ballester reconstruye, con fidelidad documental y una narrativa directa, la historia de una red de tráfico de drogas que operaba desde las playas del litoral alicantino. Lo hace a partir de testimonios reales de quienes participaron en las operaciones de descarga y distribución de estupefacientes, y con ello demuestra que la sombra del narcotráfico ha estado mucho más cerca de lo que pensamos.
La novela se adentra en la vida de Raúl Rodríguez, un joven criado entre Juan XXIII y las Mil Viviendas, dos de los barrios más golpeados por la marginalidad en Alicante. A través de su figura, que condensa varias experiencias reales, se traza el ascenso imparable de un muchacho que, tras iniciarse ayudando a su hermano mayor, termina atrapado en una compleja y violenta red dedicada al tráfico de droga. El relato, basado en hechos reales, se articula como una suerte de crónica novelada que no solo remite al estilo de grandes producciones de la ficción contemporánea, sino que además revela, con una mirada honesta y descarnada, una parte poco conocida del crimen organizado en la costa mediterránea.
Para construir esta historia con el máximo respeto a la verdad, Carreres se reunió personalmente con tres de los implicados en los hechos, protegiendo su identidad mediante el uso de seudónimos. “He contado con el testimonio de la persona más relevante en el entramado de descargas en la costa de Alicante. Él creció en un entorno marcado por la precariedad, y poco a poco se fue introduciendo en el mundo del narcotráfico hasta hacerse un nombre propio dentro de una estructura clandestina de gran alcance”, explica el autor.
El autor Jonatan Carreres Ballester, escritor de la novela «El rey de la descarga», durante su visita a INFORMACIÓN / Jose Navarro
El proceso de documentación fue meticuloso. Las entrevistas se realizaron en espacios apartados, preservando el anonimato de los entrevistados. Esas conversaciones se convirtieron luego en guiones de trabajo sobre los que Carreres articuló la estructura de la novela. Pero el compromiso con la veracidad no terminó ahí: cada capítulo fue enviado al propio Raúl Rodríguez —nombre ficticio del protagonista— para su revisión y validación. “Él corregía lo que no se ajustaba a la realidad, matizaba detalles, me decía esto fue así, esto no fue así. Las 283 páginas están contrastadas con su testimonio directo”, subraya el autor.
Uno de los matices más reveladores del proceso fue una corrección que el protagonista exigió desde el primer momento: la eliminación de cualquier mención a que él “ofrecía” droga. “Fue tajante en eso. Me envió un audio para insistirme en que jamás en su vida había ofrecido droga a nadie. Siempre eran personas conocidas quienes acudían a él. Para él, ese detalle era fundamental, porque marcaba una diferencia ética dentro de un mundo donde todo se mueve en los márgenes”, concluye Carreres.
Sobre el autor
Escribe libros, pero no se considera escritor. Crea contenido en YouTube, aunque jamás se ha definido como youtuber. Jonatan Carreres, alicantino de nacimiento, es una mente inquieta, marcada desde su infancia por la necesidad de imaginar y de ir más allá de lo que se le ofrecía. De niño, extendía las tramas de las series que veía en televisión, inventando capítulos que aún no existían. Aquella costumbre lúdica pronto se transformó en el germen de su pasión por contar historias propias.

Jonatan Carreres, en la sede de INFORMACIÓN en Alicante / Jose Navarro
Con el paso de los años, esa vocación narrativa fue puliéndose, adquiriendo mayor técnica y profundidad. Uno de los cambios más significativos en su evolución como autor llegó con El rey de la descarga, su obra más ambiciosa hasta la fecha. «Siempre escribía en pasado, pero con esta novela me di cuenta de que no conectaba igual con el lector. La reescribí por completo en tercera persona del presente. Quería que se viviera en tiempo real, como si el lector estuviera sentado al lado de Raúl, observando cada escena. Me parece más inmersivo y cinematográfico», explica.
Carreres ha autopublicado otras obras como Misterio en Port Orford o El secreto de Derren Blake, combinando el suspense, la acción y el terror con una prosa accesible y directa. Sin embargo, su creatividad no se ha limitado al papel. También ha dado forma a un canal de YouTube con el que recorre y documenta enclaves olvidados en toda la geografía española: desde antiguas minas hasta búnkeres de la Guerra Civil, pasando por fábricas, mansiones y pueblos abandonados. “Pensé que quizá mucha gente, por edad o por situación, no puede visitar estos lugares. Así que voy yo y los muestro. Es una forma de conservar una parte de la historia que el Estado muchas veces ignora. Siempre entro sin forzar nada: si está abierto y en claro abandono, lo documento”, cuenta Carreres.
Con la mente puesta en un posible salto cinematográfico de su novela El rey de la descarga gracias a una productora local, el autor piensa en continuar la historia contando la vida del hermano mayor de Raúl Rodríguez a modo de precuela. De esta manera, deja los prejucios de «autor autopublicado» y se adentrará en una continuación de la que considera su obra más pulida hasta la fecha.
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