El sol brillaba en lo alto del cielo azul que abrazaba a Gáldar, otro año consecutivo, en su gran día. Un cóctel de felicidad, emoción y nerviosismo se apoderaba de las personas que, con ansias, iban situándose en las aceras que bordean la Plaza de Santiago de Gáldar para esperar la salida de su patrón, Santiago Apóstol, del templo. Las manillas del reloj estaban cada vez más cerca de marcar las 13.00 horas y, los vecinos y peregrinos que se desplazaron hasta el lugar, no eran capaces de desparramar la vista hacia otro lado que, por supuesto, no fuese la fachada de la iglesia. La espera se hacía larga y el calor algo difícil de llevar pero, cuando se trata de Santiago, “cualquier sacrificio se hace”. Las señoras iban ataviadas con largos y elegantes vestidos, tocados que decoraban sus cabellos y zapatos de tacón. Los caballeros, con camisas de botón y pantalones de traje. Todos estaban preparados para recordar, como cada año, cómo se celebraban las fiestas de Santiago de Gáldar hace décadas pero, también, para disfrutar con muchas ganas de las actuales.
Manolo Reyes cada 25 de julio, desde que tiene uso de razón, sale de su casa temprano para pasar todo el día en el casco histórico del municipio. Es de Gáldar, nació y creció ahí y, por si fuera poco, todos los momentos y eventos especiales de su vida se asocian, de una forma o de otra, a la Plaza de Santiago. Allí conoció a su mujer, vio crecer a sus hijos y, ahora, ve cómo su nieto es uno de los músicos que ameniza la procesión de Santiago Apóstol. “Hoy voy con una camisa nueva y mi mujer, antes de salir de mi casa, me dijo que tuviese cuidado para no mancharla”, explicó entre risas. Para Manolo, sus amigos y la gente más mayor del pueblo, el día del patrón de Gáldar, siempre se estrena ropa. Aunque muchos conocen la tradición de estrenar atuendo el Domingo de Ramos, en Gran Canaria también se extiende a las fiestas patronales de cada municipio.
Algunos iban de etiqueta para atraer la buena suerte, otros porque sus padres les vestían con prendas nuevas para acudir a Santiago de Gáldar desde que eran muy pequeños pero, sea cual sea el motivo, las calles del pueblo desprendían color y mucha elegancia. “Antes no había mucho dinero y las familias compraban ropa nueva muy pocas veces. Una de ellas, sin duda, era para esta procesión”, subrayó Luisa María Natividad. Ella no está estrenando el vestido que eligió para esta ocasión pero, sus sandalias, son una nueva adquisición. “Antiguamente veníamos tan guapas a la procesión porque, cuando finalizaba, íbamos a los bailes”, continuó.
Nostalgia por las tradiciones pasadas
Recuerda cómo, en esa época, las vecinas del municipio utilizaban esa especie de verbena para vestirse con las mejores galas y “ligotear con los chicos”. “En realidad, recuerdo esos años con mucha nostalgia y cariño”, destacó Natividad. Es cierto que las prendas textiles destacaban más que cualquier otra indumentaria pero, los zapatos, tampoco se quedaban atrás. “Había chicas que vivían en otros barrios y caminaban al casco histórico descalzas para no estropear sus zapatos”, concluyó. Una vez allí, se los ponían y presumían de ellos durante la celebración.
A su lado, Lorenzo Martín también rememora las tradiciones que se vivían en su casa cuando él era pequeño. “Yo recuerdo comer carne el día de Santiago porque, como el 25 de julio en mi familia era especial, se gastaban un poco más de dinero para llevarnos a la boca algo diferente”, argumentó. Durante el resto de meses, los almuerzos se basaban en potaje “y poco más”.
Había chicas que vivían en otros barrios y caminaban al casco histórico descalzas para no estropear sus zapatos
Gáldar también recibe durante la procesión a peregrinos que, para cumplir las promesas que le han hecho a Santiago Apóstol, recorren a pie varios kilómetros y municipios. Reyes Rodríguez es una de ellas. Salió a primera hora de la mañana del Puertillo, en Arucas, y no ha parado hasta llegar al pueblo norteño para cumplir su palabra. Las gotas de sudor caen por su frente pero, la felicidad por haber conseguido su objetivo, la atrapa. “No creo que me quede a la procesión completa”, aseguró. El cansancio es inmenso y, para regresar a su casa, cogerá un medio de transporte. “Yo solo quería verlo, con eso me basta”, remató.
Además de peregrinos y vecinos, también se reunieron alrededor de las calles del pueblo las caras más conocidas de las alcaldías de la Isla para realizar la procesión cívica y, posteriormente, la de Santiago. Tampoco faltaron a la cita el consejero de Obras Públicas del Gobierno de Canarias, Pablo Rodríguez, y el de Educación y Deportes, Poli Suárez, así como el viceconsejero de Deportes, Ángel Sabroso, el de Bienestar Social, Francis Candil, y el de Administración y Transparencia, Antonio Llorens.
Gáldar, ayer, se convirtió en el escenario de la emoción, felicidad, diversión y, como no, de la moda y el estreno.
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