Hay días que difícilmente se olvidan. Uno de ellos fue el 4 de abril de 2024. La Itzulia, denominación correcta de la vuelta al País Vasco, discurría entre sol y tranquilidad por carreteras alavesas. Descendían los corredores por un puerto desconocido, llamado Olaeta, devorado por las raíces de los árboles. En una curva, cabeza de pelotón, todos se fueron al suelo.
“Cuando estaba en el hospital creía que me iba a morir”, confesó Jonas Vingegaard durante el primer día de descanso del último Tour. Inmóvil, en el suelo, retirado por los servicios médicos con una bombona de oxígeno, pasó dos semanas internado en Vitoria. Sin preparación acabó segundo en la ronda francesa. Primoz Roglic no pudo volver hasta el Critérium del Dauphiné, que ganó, y Remco Evenepoel (aún no ha podido debutar este año por culpa del accidente de diciembre) tampoco regresó antes de junio.
Sin Mikel Landa
Sin duda, el suceso conmovió el año pasado al ciclismo mundial y marcó no sólo una temporada, sino el devenir de la actual Itzulia, que comienza este lunes con una contrarreloj en Vitoria (las etapas podrán seguirse a través de Eurosport). Para mayor desgracia, al día siguiente, Mikel Landa, el gran héroe local, que no corre la prueba este año, se fue al suelo y se rompió la clavícula. Juan Ayuso, ausente en esta edición, acabó ganando la ronda vasca.
Enric Mas, en el podio final de la Volta, donde acabó tercero. / MOVISTAR TEAM
La prueba se inicia con un cartel que flojea por la ausencia de las grandes estrellas internacionales; y con un recorrido similar al de los últimos años: carreteras ratoneras, de las que llaman a las emboscadas, pequeños puertos que rompen el ritmo de los ciclistas, una ‘crono’ inicial para incitar el hambre y ausencia de llegadas en alto; todo marca de la casa, una fórmula que la organización se desiste a cambiar.
Denominación de origen
Es verdad que el diseño se consagra como denominación de origen de la Itzulia: quien se apunta a la carrera ya sabe lo que se va a encontrar, es como el algodón, que nunca engaña. Que nadie espere, aunque se pueda localizar en Euskadi, una larga subida. Buena parte de las etapas se deciden en las bajadas, las tres últimas, sin ir más lejos. Todos saben, también, que sólo tendrán un día para que un esprint salga a la escena de la prueba, a la segunda jornada en territorio navarro.

Imagen televisiva de la caída de 2024. / EUROSPORT
Por todo ello, sólo dos equipos, el Movistar y el Bahrain, acuden a la Itzulia con sus máximas figuras, el mallorquín Enric Mas y el vizcaíno Pello Bilbao, que será, sin duda, el más aclamado en lo mejor que tiene la ronda vasca; una afición entregada y volcada con los corredores. Enfrente se encontrarán con el UAE, un equipo que, aunque venga sin Tadej Pogacar, se presenta con el inquietante corredor portugués Joâo Almeida arropado por el catalán Marc Soler.
Otro paisano suyo, Roger Adrià, un corredor emergente, acude con el Red Bull Bora, en compañía del colombiano Daniel Martínez, segundo en el Giro 2024 y ganador de la prueba en 2022. La carrera servirá como despedida ante la afición vasca de Omar Fraile, el ciclista vizcaíno que ganó una etapa del Tour 2018 y que ha anunciado que a finales de año se despide como profesional en el conjunto Ineos.