El escritor y editor Josep Palàcios, heredero y albacea de Joan Fuster, ha muerto a los 87 años, según ha podido confirmar este periódico.
«Se va uno de los grandes de la literatura del País Valencià del siglo XX y parte del XXI», ha subrayado esta mañana el poeta y editor Voro Ortells, que ha coordinado un estudio sobre su obra que próximamente publicará la Institució Alfons el Magnànim. «Era autor de una obra potentísima porque no había solución de continuidad entre su vida y su literatura -añade Ortells-. La vida para él era literatura y la literatura era la vida».
El también exdirector del Espai Joan Fuster ha explicado a Levante-EMV que, pese a seguir escribiendo, la salud de Palàcios se había deteriorado en los últimos meses y arrastraba graves problemas respiratorios.
Poesía, teatro, ensayo, narrativa…
Ganador del Premi València de Literatura y Poesia en 1959 por «Les quatre estacions», Palàcios estaba considerado como un autor de culto dentro de la literatura valenciana. En los años ochenta del siglo pasado inició una estrecha colaboración con Manuel Boix, con quien elabora varios libros de artista y volúmenes de bibliofilia. Manuel Boix también ilustró diversos títulos del autor, como Ocells, miralls, en 1981, y la obra también narrativa La serp, el riu, en 1986. Esta década es especialmente productiva y relevante, y gana, con el libro de poemas Devastació, el Premio de la Crítica del País Valencià de 1981. En 1984 también aparece el poemario Inventari y, en 1986, Frontissa.
Josep Palacios / AELC
Aún en colaboración con Manuel Boix, en 1982 publicó el ensayo Acròstic. Con la obra alfaBet (1989), gana en 1990 el premio Crítica Serra d’Or de cuentos. Este es uno de los títulos del autor que ha tenido un reconocimiento más amplio. En 1991 es galardonado con el Premi de la Crítica dels Escriptors Valencians de Teatre por Tríptic de Tirant lo Blanc (1990), con texto a partir de la novela de J. Martorell y M. J. de Galba, para una cantata escénica con música de Amand Blanquer.
Rigurosa, hermética y medida
Nacido en Sueca en 1938, la obra de Josep Palàcios es rigurosa, hermética y muy medida. De esta manera, tras un nuevo período de silencio, no volverá a publicar ningún título hasta el año 2009, cuando aparece el largo poema Un nu, de 165 páginas.
En 2013, año de su setenta y cinco aniversario, aparece, en dos volúmenes, parte de su obra reunida bajo el título La imatge.
Como traductor, traslada al catalán, en colaboración con Joan Fuster, títulos de Albert Camus como el El mite de Sísif (1965), L’exili i el regne (1986) o L’home revoltat (1986). También tradujo al castellano textos del propio Fuster, como Nosotros los valencianos (1967) o Rebeldes y heterodoxos (1972).
Josep Palàcios se encargó de la edición del Tirant lo Blanc, que aparece en cuatro volúmenes con grabados de Manuel Boix entre 1978 y 1983. También ha sido curador, junto con Antoni Furió, de la reedición de la Obra completa de Joan Fuster, publicada en tres volúmenes entre 2002 y 2012.
Un escritor minucioso
Francesc Pérez Moragón, escritor y especialista en la trayectoria literaria y vital de Fuster, ha destacado que Palàcios ha sido uno de los autores valencianos más importantes del siglo XX. «Era una persona muy importante como escritor. Publicó poco porque era muy perfeccionista. Le costaba mucho publicar porque corregía sus obras constantemente», apunta. Pérez Moragón subraya la valía humana de Palacios. «Yo lo conocí en 1972. Siempre ha sido una persona muy educada y discreta», afirma.
También Voro Ortells ha subrayado este carácter «exquisito y minucioso» de Palàcios. «No ha parado nunca de escribir, continuaba retocando y mejorando sus obras», explica el también exdirector del Espai Joan Fuster quien, además de coordinar el libro «Josep Palàcios, home de lletres», es el autor del prólogo de la traducción al castellano de «Alfabet terrenal», que también se va a publicar próximamente.