Quizá por el cansancio acumulado tras clasificarse para la final de la Copa del Rey del 26 de abril, el juego ofensivo del Barça no fluyó como se esperaba. Sus habituales goleadores se quedaron sin ver puerta, con la pólvora mojada, rompiendo sus rachas. Como ya hizo en otros encuentros, los tres consecutivos de inicio de temporada, Hansi Flick les alineó juntos de entrada, aunque esta vez no hubo fumata blanca.
Ferran Torres presumía de encadenar cuatro partidos marcando, tres de LaLiga ante el Atlético (2), Osasuna y Girona y otro en la Copa frente al equipo colchonero. Flick le dio la titularidad viendo su buena estrella. le situó en el extremo izquierdo para dar descanso a Raphinha. Por delante siempre tenía a Lewandowski, que ocupaba el centro del ataque.
El delantero polaco frenó su aportación a ese Pichichi por el que tanto suspira. Lleva 25 goles, encabezando la clasificación, manteniendo la distancia con su inmediato perseguidor, Mbappé que tampoco pudo ver puerta frente al Valencia.
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Marcó Vinicius pero no hubo más. Llevaba también cuatro jornadas anotando. Uno a la Real Sociedad, otro al Atlético, uno más a Osasuna y un doblete al Girona. Faltó el quinto ante un Betis que le maniató en defensa. No tuvo la chispa de otras ocasiones y no se prodigó en remates, en la línea de todo el ataque