Matteo Salvini, el líder de la ultraderechista Liga y socio más problemático del Gobierno de Giorgia Meloni, tendrá este fin de semana una tarea bastante sencilla: lograr que le reelijan como jefe de su partido en un congreso en la que él es el único candidato. En este insólito contexto, durante una asamblea de dos días (hasta el domingo) en la que participarán 725 delegados (de los cuales 400 con cargos públicos), se prevé también que la formación trace su posicionamientos sobre una serie de temas sobre los que pretende que esté el foco, entre la defensa de su idea de identidad occidental, la inmigración y la relación con la religión islámica.
La efeméride, que se celebra en Florencia, se preanuncia también como un espectáculo de consignas antieuropeístas y de críticas a los líderes europeos. El preámbulo son también los políticos extranjeros invitados a la reunión (algunos aún no confirmados): Jordan Bardella, jefe del francés Reagrupación Nacional, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y el excandidato ultraderechista prorruso rumano Calin Georgescu, además de Elon Musk, uno de los más explosivos colaboradores de Donald Trump, que debería intervenir en videollamada.
Salvini, de 52 años y jefe de la Liga desde 2013, ya en los últimos meses se ha mantenido en la senda de una postura de más confrontación y ha criticado sin tapujos los planes de rearme europeo y a la presidenta del Comisión Europea, Ursula von der Leyen. De igual manera, cuando ha podido, el político también ha intentado distanciarse de su socia Meloni, la líder de Hermanos de Italia, en línea con la ya evidente lucha por la hegemonía que se libra dentro de la derecha italiana desde hace años.
Lucha interna
El problema de la Liga, sin embargo, está en los números. Desde las elecciones generales italianas de 2022, cuando el partido de Meloni expolió sin piedad el vivero de votos de Salvini (haciéndole perder en un plis plas el 24% de los votos), el partido del ultraderechista se encuentra en una situación de encefalograma plano. Tanto es así que, de acuerdo con un reciente sondeo publicado por la encuestadora Ipsos, su actual consenso se sitúa entorno al 9%, mientras que Meloni se mantiene firme en un 26%.
Por ello tampoco se puede descartar que Salvini opte por la provocación y los anuncios rimbombantes para acentuar las divergencias con Forza Italia, el tercer gran partido de la coalición de Meloni, centrista y más moderado, cuyo líder es Antonio Tajani. Un ejemplo bastante surrealista ha sido en los últimos días el tema de instalar en Italia centrales de energía nuclear, un tema que desde siempre la Liga ha defendido, pero que ahora que Meloni y Tajani se han mostrado más disponibles a hacerlo, ha suscitado críticas de Salvini.