Cataluña cerró el mes de marzo con los embalses de las cuencas internas llenos en más del 60% de su capacidad. Se rebasaba así el umbral que se ha establecido para decretar el fin de la sequía, una medida que la Generalitat ha oficializado este 5 de abril. La crisis hídrica parece estar quedando atrás, hecho que parecía impensable hace apenas dos meses, antes de que un mes de marzo de récord pluviométrico diera un vuelco a la situación.
Basta fijarse en las imágenes tomadas por el satélite Sentinel 2 del proyecto europeo Copernicus para comprobar cómo ha cambiado el paisaje. Los blancos y marrones que resaltaban en el entorno de algunos pantanos catalanes entre el 3 y el 5 de febrero han dado paso al predominio total del verde a principios de abril. Tanto las precipitaciones directas como el desagüe de ríos y acuíferos han disparado el volumen de agua embalsada.
El pantano de Sau, que tal vez sea el embalse catalán más emblemático gracias a esa iglesia que emerge o se sumerge al ritmo de las crecidas o bajadas del agua, estaba rodeado hace dos meses de tonos amarillentos incluso rojizos. Ahora, aunque resulte imposible distinguir el campanario, sí se puede apreciar como brillan los tonos verdes y oscuros a su alrededor.
Un caso especial se produce en el pantano vecino de Susqueda. Unido por un pequeño hilo del río Ter a inicios de este mismo año, ahora ese cordón de agua que los conecta ya se exhibe mucho más robusto. No obstante, ahí quizá no se aprecia tanto el cambio porque a Susqueda llega lo que se desagua de Sau y durante unas semanas la cantidad ha sido nula o ínfima porque el agua llegaba demasiado removida y se esperó a que mejorara la calidad con la llegada de más aportación.
Sí se han notado más los cambios en el pantano de Darnius, cuyos bordes se pueden apreciar muchos más oscurecidos. Este embalse del Empordà ha registrado una fuerte crecida gracias al pasado episodio de lluvias continuadas.
E idéntico patrón se ha producido en La Baells. Los efectos de las precipitaciones de marzo son apreciables claramente.
En cuanto a la Llosa del Cavall la tendencia es la misma. El aspecto del embalse situado en Navès nada tiene que ver con el que arrastró en 2024.
Dinámica en clara mejoría
En los gráficos siguientes se puede apreciar cómo ha cambiado la situación en tan poco tiempo y el porcentaje de su capacidad al que se encuentran los distintos pantanos. El deshielo de las próximas semanas y la previsión de lluvias hacen presagiar que se consolide el fin de la sequía al menos a corto plazo.