Cataluña pone fin a las restricciones de agua tras la mayor sequía del siglo

Silvia Paneque visita las obras de la L8 en Barcelona. E.P

Cataluña ha logrado salir de la peor sequía que llevaba arrastrando desde que existen registros. Por ello, la Generalitat ha anunciado el fin de las restricciones en el agua que se venían aplicando en más de 200 municipios. La decisión ha sido anunciada este sábado por la consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque tras el fin de la alerta en el sistema Ter-Llobregat, el que abastece a Barcelona, Girona y a sus áreas metropolitanas. La consejera lo ha anunciado así: «recuperamos la normalidad en el uso del agua». De esta normalidad se beneficiarán cerca del 70% de los catalanes que se habían visto afectados por las restricciones.

Las abundantes precipitaciones que se produjeron el pasado mes de marzo permitieron aumentar las reservas de agua se encontraban en un 15% en marzo de 2024. En solo un mes, las reservas de las cuencas internas se han disparado del 32% de su capacidad al actual 64%. “Han sido 56 meses por debajo de la media pluviométrica. Ha sido la peor sequía de los últimos 200 años”, ha dicho Paneque.

El levantamiento en las restricciones supone la finalización de la reducción del 25% del riego agrícola, el 10% de las ganaderas y el 5% de las industriales. También quedan levantadas las restricciones domesticas. Esta recuperación en las reservas de agua permitirá garantizar las demandas de riego de los agricultores. Este cambio entrará en vigor a mediados de abril cuando se publique en el Diario Oficial de la Generalitat y dejará sin restricciones a catorce de las dieciocho áreas que componen las cuencas internas catalanas.

No toda la comunidad saldrá de la alerta. El acuífero del Fluvià Muga, del de la fase de excepcionalidad para pasar a la fase de alerta. Otras decenas de municipios que dependen del embalse de Darnius-Boadella, como Figueres o Cadaqués, se mantendrán también en esta fase con limitaciones leves.

La fase de emergencia fue activada por el Govern de Pere Aragonès (ERC). Su activación trataba de hacer frente a la peor sequía por la que había atravesado la comunidad y que amenazaba con afectar a su tejido económico. Esta crisis hídrica impulsó un plan de transición en el sector para dejar de «depender de las lluvias». El plan pretende conseguirlo mediante la construcción de más plantas de desalación y regeneración que fueron las que permitieron que no se agotaran las reservas de agua por completo.

La crisis hídrica tuvo calado en la política catalana donde se plantearon tensiones por la gestión del agua. También la tuvo sobre los presupuestos autonómicos y la negativa que se presentó sobre el complejo turístico del Hard Rock en Tarragona ante la falta de agua.

Peneque ha aprovechado para agradecer a sus antecesores, Teresa Jordà y David Mascort (ERC), que gestionaron respectivamente el inicio y el punto más grave de la sequía. “Hay que reconocer la gestión que realizaron”. También ha trasladado un mensaje de prudencia pues pese a las buenas noticias es necesario que el Govern continúe con los proyectos para mejorar las infraestructuras de cara a 2028. “La mejora de las reservas no nos tiene que alejar de la hoja de ruta del Govern en materia de agua”. Junto a estas mejores y las obras para captar agua de pozos el Govern pretende abastecer de agua la comunidad frente a futuras sequías como esta.

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