Suso no aclara si su hijastra murió por ingerir 25 pastillas de Orfidal como venganza porque Ramona le dejó: «Era mi niña»

Suso entró con una mirada desafiante a la sala del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de Murcia, pero se derrumbó y rompió a llorar cuando le mostraron fotos del cuerpecito sin vida de la pobre Nadia, tirada sobre la cama de la habitación que tenía Suso en la casa de sus padres en Llano de Brujas. «Era mi niña» y «mi vida», clamó entre sollozos este jueves, pero pocas respuestas dio para aclarar por qué le faltaban a su madre, Tere, 25 pastillas de Orfidal que supuestamente ingirió Nadia.

EL ESPAÑOL ha podido saber por fuentes vinculadas a esta causa judicial que Suso fue preguntado este viernes, por la ausencia de pastillas en los blíster de Orfidal que había en la casa donde de sus padres le dieron cobijo. Todo ello, después de que Ramona, la madre adoptiva de Nadia, decidiera poner fin a su relación sentimental con Suso. Tal ansiolítico prescrito contra el nerviosismo, la ansiedad o la depresión, lo tomaba Teresa, la madre de Suso, y la Guardia Civil detectó que faltaban 25 pastillas.

El cuerpo de Nadia fue hallado en la cama del cuarto que Suso tenía en casa de sus padres, con espuma y vómitos por la boca. Desde el primer minuto, se barajó que la pequeña sufrió una sobredosis de pastillas y Suso se acogió a su derecho a no declarar cuando fue arrestado por la Guardia Civil. Pero este viernes sí que aceptó ser interrogado en sede judicial, sin aclarar qué paso con esas 25 pastillas. Tampoco confesó si se las suminsitró a su hijastra, machacándolas, para introducirlas en un biberón o en una bebida, incluso en un Yatekomo que tanto le gustaban a su hijastra.

«No ha reconocido los hechos de forma clara«, tal y como resumen estas fuentes próximas a la causa. De forma que la autopsia practicada a la niña deberá aclarar si murió por la ingesta de Orfidal, cuántas pastillas consumió y a qué hora se le suministró este ansiolítico. Es decir, si Suso lo hizo en su Mercedes, aprovechando el trayecto que recorrió desde la casa de Ramona en Patiño, hasta el piso de sus padres en Llano de Brujas. O si por el contrario, se las suministró supuestamente en el cuarto donde fue hallada sin vida la hija adoptiva de su expareja Ramona.


Suso, este jueves, custodiado por la Guardia Civil de camino a la Ciudad de la Justicia de Murcia.

«Estoy muy satisfecha con el trabajo realizado por la Guardia Civil y con todas las pruebas periféricas que hay sobre la culpabilidad del investigado», tal y como ha destacado Blanca Lorenzo, abogada encargada de la acusación particular que ejerce Ramona, expareja de Suso, madre adoptiva de la difunta Nadia y en definitiva: víctima de este terrible caso de violencia vicaria. «Confío en la Administración de Justicia».

Jesús J. G. (Murcia, 1977), conocido por sus allegados como Suso, llegó desafiante al juzgado, pero a la hora de responder a las preguntas de la juez, la Fiscal, su abogado defensor, Joaquín Lisón, o la letrada de la acusación particular, Blanca Lorenzo, se ha mostrado disperso. Lo mismo lloraba que ofrecía respuestas nada concretas, incluso culpabilizaba de forma subliminal a Ramona de lo que ha sucedido con Nadia, poniendo de manifiesto su -presunto- perfil de maltratador de manual.

De hecho, Suso llegó a la Ciudad de la Justicia investigado por un homicidio y ha sido enviado a prisión por asesinato de persona especialmente vulnerable por su edad y delitos de malos tratos psicológicos y acoso en el ámbito familiar. Todo ello, después de que Ramona haya prestado declaración exponiendo el infierno que vivió durante su relación, como ya lo hizo en una entrevista con EL ESPAÑOL en la que resumió de esta forma el motivo por el que le echó de casa y rompió nueve años de relación:

«Es un cocainómano y se gastaba todas las perras. Me trataba fatal. No me dejaba salir a la calle, me insultaba y era un celoso. A nuestra casa no podía entrar ningún hombre porque decía que me estaba liando con él. Me pegó varias veces, luego se marchaba y volvía pasados unos días. Yo le daba oportunidades porque lo quería, pero me robaba dinero, me quitaba el coche, y no podía más. Su cabeza estaba podrida. Estaba enfermo, la cocaína lo dejaba fatal. Desde agosto no estábamos juntos, pero él no lo aceptaba. Suso no aceptaba que yo dejara la relación».


Ramona, este miércoles, sujetando una foto de su difunta hija Nadia, durante el minuto de silencio celebrado en la plaza del Ayuntamiento de Murcia.

Badía

Este viernes, Teresa y Eusebi, los padres de Suso, así como su hermano, Eusebio, han vuelto a revivir el calvario que sufrieron este martes, cuando recibieron una llamada de su hijo donde les informaba de que había hecho «algo malo» y «una locura» con Nadia: una niña, de 5 añitos, a la que Teresa y Eusebi querían como una nieta y que Eusebio adoraba como una sobrina. Los tres han prestado declaración en calidad de testigos, sin romper una lanza por la inocencia de su familiar: Jesús.

Prueba de ello es que fuentes próximas a la causa subrayan que el hermano de Suso le ha reprochado su conducta: «Cómo has podido hacerle esto a la familia»Tales palabras ponen el acento en el historial delictivo que arrastra Suso y que lleva por la calle de la amargura a sus padres, a pesar de que la delegada del Gobierno, la socialista Mariola Guevera, cometió el error de afimar que el supuesto autor de la muerte de Nadia no tenía antecedentes por violencia de género.

Pero nada más lejos de la realidad, ya que EL ESPAÑOL desveló que los datos de Jesús J. G. figuran en  30 procedimientos en los juzgados de Murcia por violencia doméstica y de género, amenazas, lesiones, hurto, falsificación de documento, simulación de delitos, quebrantamientos de condena… Y este viernes, la portavoz del Tribunal Superior de Justicia de Murcia ha revelado que Suso ya estuvo en la cárcel por violencia machista: «Fue condenado por esta jurisdicción, en 2010 y 2014. En concreto, fue condenado por amenazas en el ámbito de la violencia familiar, por los que llegó a ingresar en prisión 2 años, primero, y otro año, después».

Lo que sí parece quedar claro tras la declaración de los testigos es que Suso cometió un supuesto asesinato de violencia vicaria, para vengarse de Ramona por haber roto su relación sentimental. Así lo pone de manifiesto la declaración prestada por Antonio: uno de los mejores amigos de Suso y que ha asegurado que «estaba emparanoiado» con su expareja, Ramona. «Estaba obsesionado con ella, con que le ponía los cuernos. Cuando consumía cocaína, se obsesionaba con que ella le era infiel».

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