Diseñado para sobresalir en potencia de fuego y maniobrabilidad, el tanque Leclerc sigue siendo un referente tecnológico en el combate moderno.
El Leclerc redefine la potencia de fuego con tecnología avanzada
Con una arquitectura diseñada para la guerra moderna, el Leclerc se consolidó desde 1992 como el tanque de combate principal del ejército francés, desplazando al AMX-30. Su desarrollo refleja la apuesta de Francia por una máquina letal, rápida y precisa, llevando el nombre del mariscal Philippe Leclerc de Hauteclocque, figura emblemática de la Segunda Guerra Mundial.
El núcleo de su poder ofensivo es el cañón GIAT CN120-26 de 120 mm, con ánima lisa y una longitud de 52 calibres. Este componente, más largo que el de muchos tanques contemporáneos, permite mayor velocidad del proyectil y una precisión destacable. Su capacidad de impacto se extiende hasta 4.000 metros sobre blancos móviles incluso durante el desplazamiento, gracias al sistema de control de tiro digital y la suspensión hidroneumática, desarrollados por Nexter y validados por el ejército francés.
Entre sus capacidades se encuentra el uso de municiones APFSDS y HEAT, adecuadas tanto para penetrar blindajes modernos como para neutralizar fortificaciones. Este rendimiento coloca al Leclerc entre los pocos tanques capaces de ejecutar disparos certeros en movimiento a larga distancia, un atributo que sustenta su ventaja táctica.
El sistema de carga automática, integrado como solución interna, reduce la tripulación a tres miembros y permite una cadencia de hasta 12 disparos por minuto. Con 22 proyectiles listos en el cargador y otros 18 almacenados, ofrece una capacidad de respuesta superior ante múltiples amenazas simultáneas.
Características ofensivas destacadas del Leclerc frente a sus rivales
- El cañón de 120 mm puede alcanzar blancos móviles a más de 4.000 metros.
- El sistema de carga automática permite una cadencia de hasta 12 disparos por minuto.
- La suspensión hidroneumática estabiliza el disparo durante el movimiento.
- Integra municiones programables en su versión XLR.
- Puede alternar munición APFSDS y HEAT según el tipo de objetivo.

La integración de armamento secundario amplía su versatilidad táctica
Junto al cañón principal, el Leclerc incorpora armamento complementario que incrementa su eficacia en distintos entornos. Una ametralladora coaxial de 12,7 mm actúa como elemento de supresión, mientras que una ametralladora de 7,62 mm, montada en una estación de armas remota, brinda defensa contra amenazas cercanas, como infantería o drones de baja altitud.
Este conjunto armamentístico le otorga flexibilidad en escenarios de combate urbano o en operaciones de contrainsurgencia, donde las amenazas no siempre provienen de vehículos blindados. La capacidad de operar distintas clases de munición lo convierte en un tanque preparado para responder a un espectro amplio de desafíos.
La versión XLR, desarrollada bajo el programa Scorpion, introduce munición programable y sistemas mejorados de puntería. Esta variante cuenta con integración de inteligencia artificial para identificar blancos en tiempo real, aumentando la precisión y la velocidad en la toma de decisiones.
Con estos avances, el Leclerc se adapta a los nuevos estándares establecidos por programas multinacionales como el Main Ground Combat System (MGCS), posicionándose como una plataforma vigente hasta su eventual reemplazo hacia 2040.
La movilidad y peso del Leclerc optimizan su desempeño operativo
El Leclerc destaca también por su diseño liviano en comparación con otros tanques occidentales. Su peso de combate de 57 toneladas, inferior al del M1 Abrams y el Leopard 2, le permite mantener una relación potencia-peso de 27,52 CV/t gracias a su motor SACM V8X de 1.500 caballos.

Esta configuración posibilita velocidades de hasta 72 km/h en carretera y 55 km/h en terreno difícil, características que amplifican su capacidad para aprovechar su cañón a largas distancias. La suspensión hidroneumática asegura la estabilidad del sistema de armas al disparar en movimiento, mejorando su precisión incluso en condiciones adversas.
Aunque diseñado para conflictos de alta intensidad, el Leclerc ha tenido un uso limitado en combate real. El modelo “Zayed”, operado por los Emiratos Árabes Unidos, ha participado en la guerra de Yemen desde 2015. Allí, su desempeño fue evaluado en entornos extremos contra amenazas como misiles Kornet, con resultados mixtos pero en general efectivos.
En contraste, las unidades francesas se han desplegado principalmente en misiones de paz en Kosovo y el Líbano, donde no enfrentaron combates intensos. No obstante, los informes de campo han confirmado la fiabilidad del sistema bajo condiciones reales.
Diseño modular, protección activa y proyección internacional del modelo
En su concepción, el Leclerc prioriza la agilidad y precisión sobre el blindaje masivo. Utiliza una protección modular compuesta por acero, cerámica y Kevlar, reforzada con el sistema activo Galix, que despliega contramedidas como cortinas de humo para evitar impactos enemigos.
Críticos han cuestionado su relativa vulnerabilidad ante armas modernas como RPG e IED, pero las actualizaciones del modelo XLR han incluido kits anti-RPG y blindaje adicional, ampliando su capacidad de supervivencia sin comprometer movilidad.
En cuanto a comparación con otros modelos, su cañón se mantiene competitivo frente al Rheinmetall de 55 calibres del Leopard 2A7 y al M256 de 44 calibres del Abrams, mientras que el cañón de 125 mm del T-90 ruso se ve limitado por su menor precisión y dependencia del blindaje reactivo.
La clave del Leclerc reside en su integración de sistemas de tiro FINDERS, carga automática y movilidad, creando una plataforma que ejecuta fuego de alta precisión con capacidad de adaptación inmediata al entorno táctico.
El legado del Leclerc y su relevancia en conflictos contemporáneos

Más allá de su rol en el ejército francés, el Leclerc ha consolidado una presencia internacional con más de 800 unidades producidas. Entre ellas, destacan las 388 vendidas a los Emiratos Árabes Unidos y un pequeño lote exportado a Jordania. Su alto costo de producción —superior a los 9 millones de dólares por unidad en los años 2000— refleja tanto su avanzada tecnología como su fabricación limitada.
Aunque la línea de ensamblaje cerró en 2008, Nexter mantiene capacidad para reactivarla. La modernización continua, como la variante XLR, garantiza que el Leclerc conserve su vigencia frente a los desafíos del combate moderno.
Se ha planteado su posible envío a Ucrania en el contexto del apoyo occidental, lo que ofrecería una oportunidad para evaluar su rendimiento en un conflicto de alta intensidad contra fuerzas regulares bien equipadas.
En retrospectiva, el Leclerc encarna el enfoque francés de la guerra blindada: velocidad, precisión e interoperabilidad tecnológica. Desde su debut en los años noventa hasta sus posibles futuros enfrentamientos, representa un sistema de armas donde cada componente contribuye a una potencia de fuego eficiente, móvil y precisa.
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