Era la última de la larga lista de competencias pendientes. También la que menos visos de prosperar tenía. Lo reconocían ambos gobiernos, el español y el vasco. Cuando en 2018 se acordó el primer calendario de traspaso de competencias pendientes a Euskadi para completar el Estatuto de Gernika ni siquiera se hablaba de cesión sino más bien de una primera exploración. Pero aquel primer gobierno de Pedro Sánchez no era el mismo que hoy hace equilibrios para no enfadar a sus socios. Tampoco el Ejecutivo vasco es el de Urkullu. Casi siete años más tarde, y con más de una veintena de materias aún por transferir, la cesión de la gestión del régimen económico de la Seguridad Social al País Vasco se ha convertido en una prioridad.
Tanto, que su negociación ha adelantado posiciones a muchas otras competencias de la lista de materias aún pendientes. El Gobierno vasco de Imanol Pradales lo anunció hace semanas: su pretensión es acelerar el ritmo sobre esta cuestión. Ahora, la velocidad que ambas administraciones quieren imprimir a las negociaciones se ha incrementado. Y la Seguridad Social está en la ‘pole’ de la negociación competencial. La próxima semana, según avanza la consejera de autogobierno, María Ubarretxena, los negociadores vascos mantendrán varias reuniones con distintos ministerios para seguir dando pasos.
“Hasta ahora ha sido una materia tabú de la que nadie quería hablar”, reconocía este martes Ubarretxena. Sin embargo, se felicita de que el Gobierno de Sánchez haya “perdido el miedo” y plantee abiertamente que está negociando ceder la gestión del régimen económico de la Seguridad Social “sobre la que se ha intentado crear miedo en la población hablando de la ruptura de la caja única o el impacto en las pensiones”.
Cesión ‘escalonada’
La negociación avanza “paso a paso” y se plantea como una cesión “escalonada” de las distintas materias y ámbitos que engloban esta cuestión. Las carpetas de negociación parcelada abarcan cuestiones como las mutuas o la inspección de trabajo, así como el Instituto de la Seguridad Social o el de la Marina, el Fogasa o las políticas pasivas de empleo.
También se está negociando la cesión de la gestión de aspectos como los subsidios de desempleo o las prestaciones no contributivas. Unos contactos que el equipo negociador del Gobierno Pradales lleva a cabo de manera conjunta con dos ministerios afectados, el de Seguridad Social de Elma Saiz y el de Trabajo, liderado por Yolanda Díaz.
Ubarretxena señala que no sólo se debe tener buena sintonía con el Gobierno sino incluso con los técnicos de cada ministerio, a los que considera que pueden ser “el poder fáctico” que complique una cesión de este tipo: “También hay que convencer a esos poderes que llevan años gestionando una transferencia y que sienten como suyas y que cederlas es como si les arrebatásemos algo. Es importante buscar ese equilibrio entre l parte política y la técnica”, aseguraba en declaraciones a Radio Popular.
Incumplimientos acumulados
El ritmo de negociación en esta legislatura se ha incrementado en gran medida tras el último acuerdo alcanzado por el PNV para apoyar la investidura de Sánchez. El compromiso de asegurar el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika de 1979 ha estado sobre la mesa y acuerdos de todas las investiduras apoyadas por el PNV el líder del PSOE.
Sin embargo, las demoras acumuladas en estos acuerdos se han ido acumulando. El primer compromiso pactado establecía que el Estatuto de Gernika estaría completado en 2021. Lo rubricaron la entonces ministra de política territorial, Meritxell Batet y el consejero de Gobernanza, Josu Erkoreka. El último acuerdo en torno a esta cuestión lo firmaron el anterior presidente del PNV, Andoni Ortuzar y Pedro Sánchez y establecía que a finales de 2025 deberían haberse transferido la más de una veintena de materias pendientes, entre ellas la gestión del régimen económico de la Seguridad Social.