Jugando a ser Alicia, la niña heterodoxa que amadrinó el surrealismo

Hace 160 años, la pequeña Alicia se precipitó en la madriguera del Conejo Blanco. Desde entonces, su psicodélica y surrealista aventura por el País de las Maravillas ha convertido a esta niña de ocho años en un icono de la cultura popular. La película que Disney realizó en 1951 elevó el personaje a la categoría de hito universal, explotado hasta la saciedad para sacar el máximo provecho de una chiquilla cuyo único «pecado» es la curiosidad. Hoy, el legado de esta joven aventurera nos habla del deseo de explorar, la fuerza de la creatividad y la importancia de cuestionar las normas establecidas.

En colaboración con el Victoria and Albert Museum de Londres, CaixaForum Madrid ha presentado este jueves Los mundos de Alicia. Soñar en el País de las Maravillas, la primera y más amplia exposición sobre el fenómeno que rodea a esta heroína moderna. A través de 283 objetos y obras de arte, la muestra «ofrece a los visitantes una experiencia dinámica, teatral e interactiva que nos transporta a través del espacio y el tiempo, inspirándose en los libros de Lewis Carroll», según ha explicado este juevesKate Bailey, conservadora senior de Teatro y Performance del Victoria and Albert Museum y comisaria de la exposición, que estará disponible hasta el 3 de agosto de 2025.

«El mensaje de Alicia sigue siendo increíblemente poderoso mientras intentamos dar sentido a una sociedad que cambia rápidamente y a menudo parece ilógica, ya sea por la inteligencia artificial o la política. La valentía de Alicia, su cuestionamiento de la verdad y el poder, y, sobre todo, su curiosidad, son herramientas imprescindibles en el siglo XXI», destaca Bailey. Invita a los visitantes a «deslizarse» por la madriguera del conejo y sumergirse en aquella tarde dorada de Oxford en la que comenzó esta historia.

La invención de Alicia

Fotografía de Alice Liddell como Santa Inés, realizada por Julia Margaret Cameron, copia a la albúmina, 1872 | © Victoria and Albert Museum, London

Alicia vio la luz en 1865, cuando el matemático y mecenas de las artes Charles Lutwidge Dodgson publicó Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas bajo el seudónimo de Lewis Carroll. Dodgson, un polímata inspirado por la cultura, la política y la ciencia de la Inglaterra victoriana, plasmó en esta obra el surrealismo que rondaba su mente. La historia nació durante una velada en Oxford, donde tres niñas de pelo castaño escuchaban atentas sus relatos. Carroll convirtió a la más pequeña, Alice Liddell, en la musa de sus aventuras, otorgándole un lugar en la inmortalidad literaria.

El libro fue un éxito inmediato y sigue siéndolo más de un siglo y medio después, traducido a más de 170 idiomas. Seis años después de su publicación, Carroll recurrió nuevamente a Alicia en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (1871), una obra que convierte la historia en una eterna partida de ajedrez y despliega el conocimiento del autor sobre matemáticas y estrategia.

Desde Salvador Dalí hasta los científicos del Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN) con su proyecto ALICE, el carácter surrealista de las narraciones de Carroll ha inspirado innumerables reinterpretaciones. Isabel Fuentes, directora de CaixaForum Madrid, afirma que su éxito radica en que «todos nos hemos sentido alguna vez como Alicia». Además, destaca el doble significado de wonder en inglés, que no solo significa «maravilla», sino también «pregunta», sugiriendo que el Wonderland también podría ser «el territorio de las preguntas».

Alicia en escena

La exposición aspira a celebrar la curiosidad a través de distintas expresiones artísticas inspiradas en el universo de Carroll. Obras de artistas como Salvador Dalí, Aldous Huxley, Max Ernst, Vivienne Westwood o Yoko Ono dan testimonio del impacto cultural de Alicia. La puesta en escena inmersiva invita a los visitantes a jugar a ser Alicia y, entre ficción y realidad, recorrer su viaje por un mundo en constante cambio.

La museografía de la exposición juega con cambios de color y escala para sumergir a los visitantes en la madriguera del conejo, la fiesta del té del Sombrerero Loco e incluso el laberinto de naipes de la Reina de Corazones. Se exhiben los primeros bocetos de Carroll, luego perfeccionados por John Tenniel. En ellos, Alicia aparece como una niña curiosa de cabello oscuro y vestido incoloro. Su icónico traje azul y su diadema fina fueron adiciones de Hollywood, consolidadas tras la película de Disney de 1951.

El cine estadounidense marcó un antes y un después en la historia de Alicia. Si bien la primera adaptación cinematográfica fue británica (Alice in Wonderland, 1903), fue Disney quien fijó la estética definitiva del personaje. La exposición dedica una sala a diversas adaptaciones cinematográficas, incluyendo una versión animada soviética de 1981 con mensaje antioccidental y el cartel de la reedición de la película de Disney en los años 60, donde se enfatizan los hongos psicodélicos de la historia.

Alicias modernas

Por último, la exposición reivindica a las Alicias modernas que han convertido a la protagonista en un símbolo actual y feminista. Una selección de prendas de diseñadores como Agatha Ruiz de la Prada traslada el País de las Maravillas al siglo XXI, reflejando las múltiples interpretaciones del personaje en la cultura contemporánea.

Las aventuras de Alicia y su crecimiento personal siguen ofreciendo una lente a través de la cual analizar la sociedad y comprender nuestro entorno. Su inagotable curiosidad, independencia y sed de conocimiento la convierten en un personaje universal y atemporal. Como afirma la comisaria Kate Bailey, «hay algo muy empoderador en la historia de una niña que desafía el poder y marca la diferencia». En un mundo en constante cambio, quizá todos deberíamos ser un poco más como Alicia.

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