Pasaban treinta minutos de la medianoche cuando Carlo Ancelotti compareció en la sala de prensa del Santiago Bernabéu con paso decidido y un semblante muy serio. El equipo acaba de clasificarse para la final de Copa después de empatar con la Real Sociedad a cuatro en un partido que se decidió en la prórroga. “Ha sido un partido muy entretenido, con muchos goles y muchos errores. Pero el objetivo está cumplido y estamos en la final. Ahora toca seguir porque no tenemos mucho tiempo para pensar”. Y concluyó con un lacónico “hemos cumplido”.
Carletto, que cumple 30 años como entrenador el próximo 27 de agosto, se adelantó al técnico visitante, Imanol Aguacil, algo inusual porque el madridista siempre tiene la cortesía de conceder el primer turno a quien visita el Bernabéu. Carlo estuvo más seco de lo habitual respondiendo las preguntas de los periodistas y se marchó con cara de pocos amigos. Algunos apuntaban a su cita en los Tribunales, donde se enfrenta a cuatro años y nueve meses de prisión por defraudar un millón de euros a Hacienda con derechos de imagen. Otros, a los cuatro goles que encajó su equipo ante una Real Sociedad con serios problemas para marcar… menos en el Bernabéu.
El Real Madrid de Ancelotti nunca ha sido tan frágil defensivamente. De hecho, lo que hasta ahora era un rasgo identitario del italiano, ya que durante todas sus temporadas como entrenador blanco el ratio de goles encajados estaba por debajo del gol por partido, es hoy la más preocupante de las sangrías del equipo con 60 goles encajados en 50 partidos. Si el año pasado esa solidez defensiva le llevó a conquistar títulos, este curso su área es una verbena. Tanto que es el segundo más goleado del fútbol español en lo que va de temporada solo por detrás del Valladolid (71).
Carletto apostó por rotar en defensa de cara los exigentes partidos que asoman en el panorama. Por eso alineó a Lucas Vázquez y Alaba, dos jugadores con limitaciones evidentes, junto a Asensio y un Camavinga fuera de sitio y ritmo. A ello se sumó una actuación inquietante de Lunin que evidenció que Courtois es insustituible en la portería blanca. Cuatro goles encajaron ante la Real, dos de Mikel Oyarzabal y otros dos de Alaba en propia meta. Los de Imanol, que no habían marcado más de dos tantos lejos de Anoeta, y solo 27 en 22 partidos en Liga, fueron por delante en el marcador todo el partido: 0-1, 1-2, 1-3 y 3-4.
Ancelotti este año se ha resignado a vivir abrazado a la épica y a tratar de no ser víctima de la desgana de sus estrellas. “Somos muy efectivos adelante y menos sólidos atrás. Es el rasgo del equipo esta temporada. Este año los partidos son más competidos”, apuntó. Ante la Real tuvo algo más que palabras con Vinicius al que llamó a capítulo al borde del banquillo y ‘amenazó’ con sustituir si no cambiaba su pasividad. El aviso obtuvo efecto y el brasileño se conectó liderando la remontada con una jugada majestuosa que terminó con asistencia a Bellingham en su gol. El Madrid ha convertido el alambre en su zona de confort y no responde hasta que la situación es extrema. Y no es casual, comienza a ser una rutina.
Yoro, Saliba, Huijsen e Hincapié
Por eso la dirección deportiva del club, liderada por José Ángel Sánchez y Juni Calafat, lleva meses peinando el marcado para identificar centrales que puedan solventar el problema que tienen en defensa. Y en los últimos meses el club ha intensificado las gestiones para cerrar el fichaje de alguno de los defensores que figuraban en su lista de prioridades para reforzar el eje de zaga entre las que aparecían Leny Yoro, William Saliba, Dean Huijsen o Piero Martín Hincapié.
El primero parecía cerrado, pero terminó fichando por el Manchester United, que rompió el mercado pagando 70 millones de euros por el francés. El segundo, natural de Bondy como Kilyan Mbappé, ha sido descartado por el Real Madrid porque el coste de la operación se dispararía más allá de los 80 millones, a lo que se suma que el francés tiene contrato con el Arsenal hasta 2027 y ha declarado que no tiene pensado salir.
La de Huijsen es la operación más trabajada en este momento. El hispano-holandés, que cumple 20 el próximo 14 de abril, ha deslumbrado en su estreno con la selección de Luis de la Fuente y el Real Madrid se ha movido rápido para tratar de cerrar su llegada al Bernabéu el próximo verano. El jugador juega en el Bournemouth, que está dispuesto a organizar una subasta para sacar el mayor beneficio a su marcha, más allá de los 50 millones de su cláusula de rescisión. El Madrid lleva meses trabajando para cerrar su llegada, que pasa por la determinación del central criado en Marbella para vestir de blanco.
El último nombre que lleva meses anotado en la agenda de JAS y Calafat es el del central ecuatoriano de 23 años Piero Martín Hincapié. Jugador del Bayer Leverkusen, cuenta con el visto bueno de Xabi Alonso, quien acabará sentado en el banquillo del Real Madrid en un futuro inminente. Hincapié ha ganado jerarquía con Xabi en el Bayer y es un central con pretendientes, pero en Valdebebas dan por hecho que la ascendencia que tiene el técnico tolosarra sobre él servirá para convencerle si finalmente apuestan por su fichaje. Liverpool, Tottenham y Manchester United ya se han interesado por su situación y sus planes de futuro, ya que tiene contrato hasta 2029 y su cláusula es de 50 millones, como la de Huijsen. A dos meses del final de la temporada, el español y el ecuatoriano ocupan las primeras posiciones en la lista de centrales de los despachos del Bernabéu para cerrar la hemorragia defensiva que sufre el Real Madrid del cariacontecido Ancelotti.