El Barça deja sin nada al Atlético y se cita con el Madrid en la final de Copa

A Mounir, el padre de Lamine Yamal, le encanta escuchar rap clásico y cocinar tortillas de patatas. Las hace de fábula. No hace mucho, mandó pintar un mural en el salón de su apartamento. Debía salir él, bien trajeado y sonriente, imponente como buen patriarca, junto a su hijo, estrella adolescente. Mounir, en la obra estampada en la pared, aparece bastante más grande que su vástago. Debe ser el único sitio donde a Lamine aún se le vea pequeñito. En el volcánico Metropolitano asomó como un ser mitológico y gigantesco, indetectable e indescifrable para ese Atlético de Simeone que se dejó la vida por sobrevivir en la eliminatoria (4-4 en la ida). Pero que, tras ser incapaz de rematar a puerta esta vez, pese a llevar el partido a una burbuja física en la que apenas se podía respirar, se queda sin nada este año.

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