El tempo pasa para todos, también para Antoine Griezmann. Tras unos meses lejos de su mejor nivel y unos 25 días fatídicos para el Atlético de Madrid, fuera de las tres competiciones importantes de la temporada, muchos ya se empiezan a plantear una inminente salida del francés.
Sería, sin duda, un fin de etapa para un futbolista que llegó a ‘comer’ en la «mesa de Messi y Cristiano», y no encontró su nivel fuera del Metropolitano, tampoco en el Camp Nou.
En la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey, el cambio de Simeone en el minuto 80 por Rodrigo Riquelme ya evidenció lo que muchos sospechaban: el entrenador argentino ya no le considera esta estrella diferencial que puede dar la vuelta a los partidos. Un cambio, además, que generó división en la grada y opiniones diversas. Una mezcla de aplausos y silbidos salían desde las gradas del Riyad Air Metropolitano para acompañar la salida del terreno de juego de Griezmann que, tras una temporada en blanco, podría abandonar también el club este verano.
Ya es conocido su deseo de recalar en la MLS, y esta podría ser su oportunidad de irse por la puerta grande de un club en el que se ha convertido en leyenda. El francés no anota desde la ida ante el Barça en Montjuïc, y su falta de influencia en el juego ofensivo del equipo es evidente.
«Hay jugadores que no pueden competir ante el Barça o el Madrid, como Griezmann o De Paul«, decían tras el partido en Radio Marca. «Me preocupa Griezmann. Griezmann se acabó para el fútbol competitivo de alto nivel. Lleva dos años calcando la temporada. Hay que despedirle con honores, pero se acabó«.
Su contrato termina en 2026, pero tanto él como el club podrían llegar a un acuerdo para no dejar oxidar una relación que empeore a pasos agigantados debido a continuas pobres actuaciones. Los Estados Unidos llaman a su puerta, y una nueva aventura en la Major le ayudaría a empezar de cero. Por ahora, LAFC sería el equipo que suena con más fuerza por hacerse con sus servicios, y en Los Ángeles coincidiría con sus compatriotas y compañeros de selección Olivier Giroud o Hugo Lloris.
Griezmann ha perdido la ‘chispa’ y esa actitud mordedora que necesita el Cholo de sus jugadores, y está lejos de su mejor versión. Otros jugadores más jóvenes se han instaurado como pilares del equipo y, pese a que Simeone sigue dándole minutos, poco a poco se va evidenciando su ‘apagado’.
En este sentido, el Atlético tiene que, en paralelo, buscarle un sustituto para que sea ese jugador diferencial en la creación del juego que ahora mismo no tiene en plantilla. En las últimas semanas ha sonado el nombre de Álex Baena, que debería dar un paso adelante para generar esa frescura y los destellos de calidad que la afición colchonera se había acostumbrado a ver en las botas de Griezmann.