Las mitocondrias generan la energía que aliments a las células cerebrales, siendo esenciales para la función cognitiva. Sin embargo, el nuevo mapa de mitocondrias cerebrales muestra que, por ejemplo, en áreas evolutivamente más antiguas del cerebro existen densidades mitocondriales más bajas: estas diferencias podrían estar involucradas en los procesos que llevan al deterioro cognitivo.
Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, desvela datos sorprendentes sobre cómo se distribuye la energía en el cerebro humano: los resultados se presentan en un estudio publicado recientemente en la revista Natura.
A través de la elaboración de un atlas de mitocondrias cerebrales, el equipo científico ha demostrado que las áreas responsables de funciones cognitivas avanzadas reciben un mayor aporte energético, una condición que podría ser clave para entender tanto el funcionamiento normal del cerebro como diversas patologías neurológicas.
Distribución de la energía en el cerebro
De acuerdo a una nota de prensa, la investigación se centró en mapear la distribución y el funcionamiento de las mitocondrias, orgánulos celulares fundamentales para la producción de energía.
Al analizar distintas regiones cerebrales, se observó que aquellas involucradas en procesos cognitivos complejos, como el pensamiento abstracto, la memoria y la toma de decisiones, cuentan con una densidad significativamente mayor de mitocondrias con respecto a otras áreas.
Este hallazgo sugiere que, en términos evolutivos, el cerebro ha desarrollado mecanismos para garantizar un suministro energético óptimo en las áreas de mayor exigencia funcional.
Mediante el uso de técnicas avanzadas de imagen y análisis bioquímico, los investigadores pudieron establecer relaciones entre la concentración de mitocondrias y la actividad cognitiva.
Mitocondrias y deterioro cognitivo
Los datos indican que las regiones de alta exigencia cognitiva, como partes del córtex prefrontal, están diseñadas para operar con una mayor eficiencia energética. Este descubrimiento no solo aporta información sobre la organización del cerebro humano, sino que también abre nuevas vías de investigación en el campo de la neurología y la psiquiatría.
Referencia
A human brain map of mitochondrial respiratory capacity and diversity. Eugene V. Mosharov et al. Natura (2025). DOI:https://doi.org/10.1038/s41586-025-08740-6
Según informa The Debrief, el estudio muestra que las alteraciones en el suministro energético puedan estar relacionadas con diversas enfermedades neurológicas y psiquiátricas, e incluso estar ligadas al deterioro cognitivo que producen trastornos como el Alzheimer o el Parkinson.
En definitiva, las afecciones psiquiátricas que implican alteraciones en el procesamiento cognitivo podrían estar vinculadas a un fallo en la función mitocondrial. Al comprender mejor cómo se distribuye y utiliza la energía en el cerebro, los científicos podrían diseñar terapias dirigidas a mejorar la función mitocondrial y, de está manera, reducir el impacto de los trastornos neurodegenerativos.