Los expertos alertan; mucho más allá del bulo y de la desinformación, con el consiguiente riesgo para la salud o para la reputación de las personas o entidades, la eliminación de los verificadores de las redes sociales oculta muchos peligros en materia de seguridad, por la proliferación de virus informáticos o de enlaces maliciosos escondidos entre las noticias falsas.
Y en muchos casos, los propios usuarios, sobre todo lo más jóvenes, se están convirtiendo en «armas arrojadizas» de los grupos de ciberdelincuentes, que están aprovechando esa falta de verificadores o de mediadores en las redes sociales para lanzar sus ataques y empujar a los internautas a cliquear enlaces o descargas que pueden infectar sus dispositivos, robar credenciales o suplantar identidades, además de viralizar sus embestidas.
Han transcurrido varias semanas desde de que Meta -propietaria de Faceobook, Instagram o WhatsApp – se sumara a la eliminación de esos verificadores que ya habían aplicado otras redes -como X-, escudándose en la libertad de expresión y en no pretender erigirse en árbitros de la verdad.
La multinacional del sector de la ciberseguridad Panda Security ha hecho un análisis de los riesgos que supone y ha alertado de que esos entornos digitales se han convertido en «selvas comunicativas» donde cualquiera puede publicar lo que quiera sin atender a que sus contenidos sean verídicos o dañen a terceros.
Una adolescente observa a una ‘influencer’ en TikTok. / EFE
Noticias falsas y conspiranoicas
Y entre los más vulnerables señalan a los jóvenes, que mayoritariamente usan las redes como principal medio para informarse aunque carecen de las herramientas para distinguir las fuentes fiables de los contenidos manipulados en un sistema diseñado «para enganchar, no para informar» y que está contribuyendo, según los responsables de esta empresa, a deformar su visión del mundo.
Las noticias falsas y las conspiranoicas suelen ser más atractivas que la propia realidad, y de eso se aprovechan los ciberdelincuentes para lanzar sus ataques, mantiene esta empresa de seguridad, que ha advertido de que los algoritmos que usan las redes sociales desempeñan un papel fundamental en la propagación de la desinformación ya que están diseñados para analizar sus gustos y ofrecerles siempre el contenido que mejor se alinee con sus intereses y gustos, favoreciendo que los bulos se viralicen más rápido que la información verificada.
Así, la eliminación de los verificadores en muchas redes ha convertido a los propios usuarios en «herramientas de difusión de la desinformación«, y empresas e instituciones inciden en varias recomendaciones: desconfiar de noticias que buscan el clic con titulares morbosos y llamativos; de las que describan hechos inverosímiles; sospechar de las imágenes de poca calidad; o de las que insisten en solicitar el reenvío del mismo mensaje a todos los contactos.
Más formación para combatir la desinformación
La profesora universitaria Idoia Salazar, presidenta del Observatorio del Impacto Social y Ético de la Inteligencia Artificial (OdiseIA), ha asegurado que «la desinformación está por todos lados» y ha incidido en la importancia de la educación, la sensibilización y de la alfabetización para dotar a las personas de las herramientas necesarias para poder diferenciar los contenidos reales de los que no los son, y de apostar más por reforzar el criterio individual y la percepción crítica que por las cuestiones más técnicas como la programación o el manejo de programas.

Una persona utiliza el móvil en plena calle. / Pexels
Idoia Salazar, en declaraciones a EFE, ha coincidido en los perjuicios que puede causar la eliminación de los verificadores en las redes sociales, pero se ha mostrado contraria a cualquier prohibición que impida a los menores de 16 años acceder a las redes sociales y sí a favor de una formación que les muestre los métodos y las herramientas a su alcance para ser capaces por sí mismos de verificar y contrastar la información.
Ante el amplio paraguas legislativo que preparan la UE y el Gobierno español (para regular a los proveedores de servicios digitales; los usos de la inteligencia artificial; o para reforzar la protección de los menores en el entorno digital), la presidenta de OdiseIA ha opinado que «se tiende en exceso a la regulación» cuando ésta es solo «una pata más» en la lucha contra la desinformación, y ha abogado por una mayor colaboración institucional y la implicación en estas tareas de otros ministerios con competencias (el de Educación y el de Universidades), además del de Transformación Digital.
«Es importante cambiar las políticas de educación«, ha aseverado Idoia Salazar, para que los jóvenes sepan interactuar con la inteligencia artificial, aprender a convivir en las redes sociales, conocer los impactos sobre su privacidad y proteger sus datos personales. «Estamos en un mundo completamente nuevo, pero seguimos con las mismas políticas educativas que hace varias décadas».
A su juicio, la sociedad, y sobre todo los más jóvenes, pueden llegar a tener una visión «deformada y cerrada» del mundo, una visión que la profesora califica «de túnel», ya que las redes sociales les conducen de forma unidireccional hacia contenidos que sólo tienen que ver con sus gustos personales y su forma de pensar, lo que dificulta que tengan una perspectiva más generalista y global.