La nueva sentencia de Dani Alves pudiera sorprender a profanos en cuestiones de Derecho Penal. Pero para los que nos dedicamos a esto, nuestra lectura es muy distinta. A ver, podemos estar más o menos de acuerdo con el fallo, pero a lo que nunca nos atrevemos es a dar lecciones de buen derecho en un tema en el que no hemos intervenido como parte acusadora o defensiva ni, por supuesto, podríamos en el actual contexto democrático, propugnar a los cuatro vientos que dicho fallo no responde a un análisis discutible y por tanto susceptible de recurso de casación, sino a una mente retrógrada de esos magistrados que han elaborado la sentencia, que no se han nutrido de la experiencia y la pericia sino de violencia institucional contra las mujeres. ¡Qué fuerte!
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