El presidente de Argentina, Javier Milei, atribuyó este miércoles el fracaso de las negociaciones de su país con el Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas a las «decisiones diplomáticas, económicas y políticas de la casta política». El ultraderechista cuestionó «el desarme y la demonización deliberada de las Fuerzas Armadas», derrotadas en el archipiélago austral por la Corona en 1982. Milei reclamó «una política exterior alineada a los países libres». Una vez que concluyó la conmemoración oficial de los 43 años de la tentativa militar de ocupar las islas, partió de urgencia a Estados Unidos en busca que una fotografía con Donald Trump, con quien suele compararse. Más que una imagen necesita el desembolso inmediato de dinero del Fondo Monetario Internacional (FMI) para evitar la bancarrota de su programa económico. El magnate republicano puede acelerar los trámites.
El «ajuste más grande de la historia«, como Milei llama a su reordenamiento de este país, necesita muchos dólares para sostener la apreciación de la moneda nacional. El Banco Central (BCRA) tiene reservas negativas que rozan los 12.000 millones de la moneda norteamericana. Sostener el bajo precio del dólar supone altos costos financieros y el mercado espera una devaluación. El viaje del anarcocapitalista no estaba en agenda. La velocidad con la que resolvió subirse a un avión dio cuenta de la gravedad de las circunstancias. El Gobierno espera que el FMI desembolse un primer tramo del préstamo requerido de 20.000 millones de dólares para sostener su programa. El BCRA ha perdido en las últimas semanas casi 3.000 millones de dólares en su intento de que la cotización del dólar no salte por los aires.
Milei llegará a Mar-a-Lago, la residencia privada de Trump en Palm Beach, en el sur de Florida. Allí recibirá un premio de Make America Clean Again (MACA), una organización que se dedica a la limpieza en la frontera de Estados Unidos con México, tan porosa al torrente migratorio que se ha convertido en una prioridad de la Casa Blanca. El viaje a las apuradas de Milei se decidió después de un encuentro en Washington de su ministro de Exteriores, el empresario Gerardo Werthein, con el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio. El tema del FMI se trató «de un modo general», dijo Werthein. «El secretario Rubio celebró la continua colaboración de Argentina en torno a prioridades económicas compartidas», dijo en tanto su portavoz Tammy Bruce.
El mayor deudor del FMI del mundo
La premura del viaje, el séptimo que realiza a Estados Unidos de que fue elegido presidente, en diciembre de 2023, da cuenta de otras preocupaciones. Milei tenía previsto encontrarse en mayo con Trump en la propia Casa Blanca. Argentina se encuentra por estas horas ultimando sus negociaciones con el FMI. Su deuda con el organismo es de unos 40.000 millones de dólares, tres veces más de lo que el organismo le ha prestado a Ucrania. Ese pasivo se generó fundamentalmente durante el Gobierno del magnate Mauricio Macri, en 2018, durante la primera administración de Trump, a quien conocía de la vida empresarial. El peronismo, la principal fuerza opositora, advirtió que no reconocerá este nuevo crédito si vuelve al poder en 2027.
Con su presencia en territorio norteamericano y un eventual encuentro con Trump, Milei intenta transmitir confianza a los mercados que dan por hecha una devaluación a la cual se resiste el Gobierno porque haría añicos su principal bandera política: el control relativo de la inflación. El directorio del FMI debe reunirse el 21 de abril para terminar de avalar el nuevo préstamo. Pero tres semanas es demasiado tiempo para una situación económica tan frágil como la que enfrenta el anarcocapitalista. Kristalina Goorgieva dejó entrever que el FMI entregaría de inmediato un 40% de la suma pedida. Milei, dijo, «se la ha ganado, con su desempeño» en el plano fiscal. Sin embargo, se da por sentado que el organismo exigirá que las autoridades económicas flexibilicen su control sobre el precio artificial del dólar.
Milei llega a Mar-a-Lago en medio de la guerra comercial que Trump ha lanzado al mundo y que también afecta a Argentina. «La conjugación entre los tropiezos comunicacionales y el contexto internacional podrían llevar a considerar la probabilidad de que nada de lo que se anuncie alcance en el medio plazo si el oficialismo no muestra algo más que un cheque que le permita ganar tiempo», estimó Iván Schargrodsky en el portal ‘Cenital’.
Se van las multinacionales
Desde que gobierna la ultraderecha, Argentina se ha convertido en el país más caro de América Latina. Sus precios son más altos que en Europa y Estados Unidos en muchos sectores. La política cambiaria favorece la especulación financiera porque los inversores compran pesos, los depositan en bancos donde reciben tasas de interés favorables, luego vuelven a adquirir dólares y se retiran del negocio con importantes ganancias. Ese esquema perjudica a la producción local y también a las multinacionales, que comenzaron a abandonar este país por la falta de horizontes. En los últimos meses, ha anunciado su partida Nissan, el grupo Clorox, el gigante tecnológico Xerox, la firma canadiense Nutrien, líder mundial en el negocio de los fertilizantes, la aseguradora Prudential Financial y Procter & Gamble.
Los esfuerzos del Gobierno por contener la inflación comienzan a ser percibidos por la sociedad como una mejora insuficiente. Una encuesta de la consultora brasileña Altas Intel da cuenta de que la imagen de Milei tiene un rechazo del 51%. El 65% de los consultados califica de «mala» la situación económica.