«Conoce a tu sugar daddy y encuentra a una sugar baby. Las sugar babies son chicas, por lo general universitarias que buscan una seguridad económica, aprendizaje o apoyo en un hombre maduro de clase alta. Las sugar babies ofrecen compañía y apoyo a su sugar daddy en su tiempo libre. También pueden acompañar en eventos y reuniones laborales o de negocios. Sugar baby significa por un lado ser cariñosa, atenta y dulce con un hombre maduro (sugar) y, por otro lado, ser una chica protegida y mimada (baby)». Son algunos de los mensajes con los que se promociona una de las plataformas líderes de «relaciones de azúcar» en España, que ha pasado de 30.000 mujeres registradas en 2021 a 100.000 en 2025, sin embargo, a través de una muestra significativa de perfiles de hombres y mujeres inscritos en ella, la Asociación Faraxa ha destapado con datos objetivos la cruda realidad que se esconde en este «sistema de citas» que desde la entidad viguesa afirman que está «basado en la sexualización, cosificación y mercantilización de mujeres jóvenes, donde la pornografía y la prostitución destacan entre las demandas masculinas».
Frente a las «ventajas» que se venden desde estas webs al establecer un acuerdo con un sugar daddy, tales como «nuevas experiencias, viajes, buenos restaurantes, mentoría para tu futuro, pero siempre teniendo claro que este mundo es para disfrutar y tener a un madurito majo que te dé tus cositas y estar contenta», el estudio elaborado por Faraxa revela que el 60% de los varones no se registran con foto y un 85,8% mantiene su completo anonimato, además de que 70 de cada 100 buscan encuentros presenciales, de los cuales 55 quieren mantener relaciones sexuales, ofreciendo dinero por ello 3 de cada 10. En cuanto a los perfiles, la media de edad de los hombres rebasa los 50 años y demandan sobre todo mujeres «dependientes económicamente», «jóvenes universitarias», «sumisas y obedientes».
Niñas sin relación con el sistema prostitucional están entrando de lleno en estas plataformas y acercándose a él
La otra cara de la moneda son ellas y la investigación refleja que su media de edad no sobrepasa los 25 años, que el 7,7% se inscribieron con una edad superior a los 20 pero indican que son de 18 o con la mayoría de edad recién alcanzada, y que un 6% de las jóvenes de entre 18 y 22 se definen como «sumisas, obedientes, dispuestas a todo, manejables y baratas o caras». En este sentido, Faraxa destaca que «el 6% posiciona la edad como atributo sexual resaltando la juventud, la inmadurez, la falta de experiencia y la infantilización». Sin duda, el dato demoledor por el que la asociación viguesa asegura que «lo que buscan los hombres está más relacionado con la pornografía y prostitución» es que el 75% de las mujeres se definen como «objetos de placer sexual» e incluso como «propiedad del hombre».
«Romantización» entre la gente joven
Desde Faraxa, Andrea García explica que «fue difícil» realizar este estudio, ya que «hay mucha evidencia sobre OnlyFans, pero sobre el sugardating no, porque cuando empecé a investigar era imposible obtener ningún dato de las plataformas», a lo que añade que «solo la forma en la que están representadas las mujeres ya es en sí mismo un catálogo de pornografía y prostitución. Cualquier persona puede acceder y las chicas dan muchísima información personal y cuáles son sus necesidades. No hay mucha diferencia entre cuando hombre demanda prostitución a cuando se registra aquí y accede a mujeres sexualizadas, cosificadas y mercantilizadas, que es el eje del sistema prostitucional». Y es que el estudio constata que el 42% de las imágenes muestran a mujeres hipersexualizadas y que incluso simulan prácticas sexuales.
Queríamos ver qué variables que están presentes en perfiles de mujeres prostituidas, incluso en víctimas de trata, también podían estar en los perfiles registrados en esa plataforma
Esta profesional de Faraxa hace hincapié en que en el sugardating hay más de 49 millones de personas involucradas en más de 130 países del mundo, y el objetivo principal de ahondar en este sistema de citas era «ver qué variables que están presentes en perfiles de mujeres prostituidas, incluso en víctimas de trata, también podían estar presentes en los perfiles que estaban registrados en esa plataforma» y la realidad que encontró fue lo que ya intuían: «Descripciones como ‘soy un objeto de placer sexual, hago lo que tú quieras, soy barata‘, que es exactamente lo mismo que la base propia de la prostitución o la pornografía», indica Andrea García.
Muchas lo ven como una relación horizontal en donde hay un contrato y en donde ellas ponen sus límites
Ante las estadísticas y los perfiles que han logrado desvelar gracias a su investigación, García pone el foco en cómo se «romantizan» estas relaciones, especialmente entre los jóvenes, que «asocian prostitución a la calle, a polígonos o clubs, donde hay chulos y las mujeres están explotadas, pero esto lo ven como compañía», cuando lo cierto es que «niñas sin relación con el sistema prostitucional están entrando de lleno en estas plataformas y acercándose a él».
En este sentido, esta integrante de la asociación viguesa que tiene contacto con estudiantes aborda que «me sorprendió mucho como en un grupo de discusión ellas me decían que eran expertas en sugardating, porque habían entrado en esta plataforma y habían leído artículos y glosarios que se exponen en ellas. Decían que eran expertas y lo que más me llama la atención es cómo estaban mucho más motivadas a registrarse después de haber visto y leído esas informaciones. Precisamente, porque lo ven como una relación horizontal en donde hay un contrato y afirman que ellas ponen sus límites». Ese «empoderamiento» enmascara la realidad que esconde el sugardating, ya que Andrea García analiza que «cuando hablas con una mujer prostituida te dice que que es una violación en la que pagan, por eso que cuando preguntas a las chicas si dejarían que un hombre las violara por dinero responden que no, que es prostitución, sin embargo, cuando se habla sobre los sugar daddy ya dicen que es diferente, que pagan muchísimo dinero, y es una forma de romantizarlo, porque piensan que deciden o que empodera».
En este punto, Andrea García no puede evitar dirigirse a otras investigaciones que se han llevado a cabo en países como Suecia, en donde esta experta señala que «llegaron a la conclusión de que, sobre todo las chicas, valoran tan negativamente las relaciones heterosexuales convencionales que, al final, ven en OnlyFans o en las plataformas de sugardating una alternativa totalmente viable. Es decir, piensan por ejemplo: Estoy tan acostumbrada a escuchar a hombres babosos por la calle, voy a la playa y hago topless y los hombres me miran, que así por lo menos obtengo un lucro económico. Pero eso las acerca a la prostitución».